La Columna de Pete el Negro Año 3 Nº 1

Ya cayó un General. Pero no basta. El coro vociferante de una plebe ignorante y malintencionada quiere más. Y lo tendrá. El dedo condenatorio del César oirá al circo y sellará nuevas sentencias de muerte. No bastó con la sangre de un lamentable accidente aéreo.

Hace muy pocos días cayó en el sur un avión con varios pasajeros, sin sobrevivientes. Sin contar a los familiares ¿a quién le importó? Nuestra querida prensa no ha demostrado mayor interés por conocer las causas del accidente. Tampoco nuestros políticos. Es que se trataba de un avión civil, no era de la Fuerza Aérea. Las razones sicológicas y políticas de la diferencia, aparte de los conspicuos pasajeros, se la dejo al lector. Yo tengo las mías. Para mí.

Aquí se han cometido errores, se afirma en tono solemne. Miren que novedad. Sepa usted que los aviones se caen sólo y exclusivamente por uno o varios errores. Nunca se caen por “mala suerte”.

La Columna de Pete el Negro, Año 2 Nº 35

Un atento correo de una querida amiga me recordó el compromiso que había adquirido de publicar esta columna con cierta regularidad.

Aunque tal compromiso lo adquirí con mi propia persona y con nadie más, resultó finalmente en un compromiso, involuntario pero real, con mis tres o cuatro fieles lectores. De modo que aquí estoy.

Inicialmente esta columna estaba destinada a comentar, literalmente, cualquier cosa, pero devino en una columna de comentarios sobre la contingencia nacional, particularmente política.

Como deslicé en alguna columna anterior, el acontecer nacional hace cada vez más difícil hacer comentarios positivos y optimistas, naturalmente se me ha hecho muy difícil mantener el “ritmo”.

Esta larga explicación sólo me interesa a mi, así es que ruego disculpar la lata. A mi me sirve.

En fin, la realidad está ahí, y no hay modo de esconderla o soslayarla de tal manera que aunque ya no sea un “divertimento” la comentaremos igual.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 Nº 34)

Bueno, hasta que lo consiguieron. Lo que tenía que pasar, pasó. El Gobierno (iba a poner Supremo Gobierno, pero me pareció como mucho) ha logrado abrirse un nuevo frente de dificultades, como si tuviera pocos.

Ahora no se les pudo ocurrir nada más inteligente que ponerse a pelear con el Poder Judicial. Es entendible que la gente común responsabilice a los jueces de que los delincuentes salgan en libertad cuando son llevados por las policías y los fiscales a los tribunales, pero no es excusable que lo haga el Gobierno.

Lo que están haciendo los jueces es aplicar la ley y lo que está pasando es lo que permiten las leyes. Si eso no les gusta, cambien las leyes pero no le arrojen la culpa a los jueces. ¿O están insinuando que los jueces están a favor de los delincuentes? Al menos eso parece. ¿Cómo quieren entonces que los jueces no se enojen?

Este problema es la consecuencia de los cambios que se han introducido en los últimos años al sistema procesal penal que es tremendamente “garantista”, a favor de los delincuentes y desfavorable a las víctimas. Eso lo hicieron los políticos, no lo jueces.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 Nº 33)

Un alto porcentaje de lectores de esta columna (una hermana y mi hija) me han hecho ver insistentemente (una vez cada una) su extrañeza por la larga ausencia de este observador de su Columna de opinión.

Como están las cosas hoy en nuestra amada patria, he creído conveniente hacer caso de estas peticiones para no arriesgar que pasen a la “vía de los hechos”, procedimiento que ha demostrado su alta eficacia en nuestros días.

En todo caso, y a manera de explicación (que a nadie interesa) les cuento que la ausencia de este escribidor se debió a un breve viaje a Melmak en busca de la paz y tranquilidad que da el hacer caso omiso de las noticias del acontecer nacional. Lamentablemente, a mi regreso, forzado por cierto, me he encontrado con el lamentable espectáculo en que todo sigue exactamente donde lo dejé.

Tal observación sin embargo no me provocó gran congoja por razones que desconozco, pero que sospecho.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 32)

Algo huele mal en Chimbarongo.

Todas las señales de lo que está pasando en nuestra economía están apuntando a que “algo no anda bien”. La educación, las isapres, la banca, el retail, telefonía, agua, electricidad, combustibles, etc., etc. están mostrando claros signos de que vamos mal.

Para quienes hemos creído, y seguimos creyendo, que la economía de libre mercado es la que mejor conduce al desarrollo, este problema nos pone frente a un desafío que no podemos eludir. Alguien dijo una vez que si la teoría no explica bien lo que pasa en la realidad, es la realidad la que está mala. Y eso es lo que ocurre en nuestra tierra querida, la realidad está mala.

Entonces, ¿Qué hacemos?, O cambiamos la teoría o cambiamos la realidad. Como yo sigo creyendo que la teoría está bien formulada, creo que no nos queda más remedio que intentar cambiar la realidad.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 31)

Malos días hemos pasado últimamente. El país llora su pena por la pérdida de 21 chilenos que viajaban en misión de buenos samaritanos. El Señor los acoja en su Reino.

También nos deja Don Gabriel Valdés, gran señor, reconocido como tal por tirios y troyanos, con una larga trayectoria de servicio al país.

Tan fuertes han sido las emociones expresadas por la más variada clase de personas a propósito de estas pérdidas que cuesta pensar que alguno de los difuntos haya tenido, alguna vez, un enemigo o adversario.

Sin pretender, ni por asomo, desmerecer a estas pérdidas, este observador recuerda el viejo refrán que reza: no hay muerto malo. Y saco a colación este adagio no con ánimo burlesco, sino con el propósito de llamarnos a una reflexión sobre la forma en que nos tratamos, la forma en que nos relacionamos con los demás, especialmente con los más próximos.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 30)

Como ya he mencionado en columnas anteriores, cada vez se me hace más difícil hacer algún comentario positivo sobre nuestro acontecer parroquiano. Sin embargo, el señor Martínez, jefe de facto de la CUT, porque no puede ser su Presidente, me ha regalado hoy un motivo. Su fracasado Para Nacional. No tuvo la acogida que él esperaba.

Este fracaso se debe, a mi modesto entender, a dos razones fundamentales. La primera, su escaso poder de convocatoria sobre una ciudadanía que está dando claras muestras de que, estando descontenta, no quiere seguir el camino de la subversión, seguramente debido a que, en su sabiduría natural, sabe hasta donde puede llegar este proceder. La segunda razón para tan sonado fracaso está en que se sumaron al llamado a la insurrección los partidos de la Concertación, haciendo, sin quererlo, un gran favor al gobierno. La ciudadanía no está dispuesta a hacer nada que pueda interpretarse como apoyo a la Concertación. No quieren ni al gobierno ni a la oposición, quieren soluciones, pero anhelan el orden y la paz. Trataron de “colgarse” del movimiento estudiantil pero no lograron engañar al país. Es sintomática también la actitud de los manifestantes pacíficos con su abierto y enérgico rechazo a los encapuchados terroristas  y su apoyo a carabineros.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 29)

Cuando uno ve lo que está pasando en este rincón del mundo, donde la gente, mansamente, aunque cada vez menos, tolera toda clase de abusos y tropelías, se le empiezan a ocurrir las cosas más disparatadas.

Con la plata que tenemos ahorrada, para una finalidad que no ha sido revelada a los hombres, podríamos resolver una cantidad grande de nuestros principales problemas, o todos.

Sin embargo, nuestra dirigencia política, empresarial, clerical, sindical y demáses, parece estar dispuesta a esperar que, algún día, seamos un país desarrollado y feliz.

Ante tamaña ceguera e irresponsabilidad, rayana en la sevicia, este observador ha discurrido una solución, un tanto extrema, acepto, pero que hoy por hoy parece ser el único camino viable para salir del pantano en que nos han metido.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 28)

Reciban los eventuales lectores de esta columna disculpas por la ausencia, pero a este observador social se le está haciendo cada día más difícil escribirla. Al menos en un tono positivo. Es difícil en un ambiente tan enrarecido.

Pasa toda clase de cosas que indican que andamos perdidos. Todos andamos perdidos, el gobierno, la oposición, los estudiantes, las personas que “cacerolean”, los carabineros, y los observadores sociales, que no entendemos nada.

Veamos. El gobierno presenta su proyecto de ley para las uniones de parejas, que no pueden casarse, pero a la ceremonia no asisten los presidentes de los partidos de gobierno. Diputados de uno de esos partidos anticipan que no apoyarán el proyecto. Este observador no había tenido la oportunidad de presenciar una cosa tan rara como esa.

Pero, lamentablemente, no es lo más raro que se ha visto últimamente. El señor Ministro de Educación anuncia hoy, con gran despliegue publicitario, medidas especiales para que los alumnos de colegios tomados no pierdan el año. Dijo que podría ir a clases a gimnasios, bibliotecas, otros colegios en dos jornadas y hasta podrían dar exámenes libres.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 27)

El Supremo Gobierno (que rara suena esta frase en estos días) ha tenido a bien invitar a los partidos políticos, a todos, a conversar sobre el problema que, artificialmente,  ha creado el Partido Comunista con la educación en Chile.

Los partidos de la oposición, ex Concertación, en un principio aceptaron la invitación e incluso alabaron la iniciativa de diálogo del gobierno. Poco antes de la acordada reunión, inopinadamente, comunicaron que no asistirían. La razón invocada para tal descortesía: “los máximos jefes de los partidos de la Concertación, decidieron que, previo a reunirse hoy con el Presidente Sebastián Piñera, es necesario que el Gobierno reciba y dialogue con los estudiantes y actores sociales movilizados por la educación.”

La razón invocada, en si misma, podría considerarse válida y como una legítima aspiración de los invitados, sólo si se hubiera argumentado para rechazar la invitación, pero, en ningún caso, después de haberla aceptado y acordado fecha y hora. La inasistencia es lisa y llanamente una grosería. La causa existía antes de acordar la reunión, de modo que es perfectamente legítimo pensar que están faltando a la verdad. Las razones son otras. Tamaña falta de mínima urbanidad cívica, lejos de humillar al gobierno, como se ha dicho, sólo daña la escasa respetabilidad que les está quedando.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 26)

 

Me temo que con esta columna me voy  a ganar el título de E.T. Desde luego no por “extra terrestre”, sino por Energúmeno Troglodita, debido a que se me ocurren de repente cosas que hasta yo me asusto.

Vamos viendo: ¿En qué parte de la Constitución o las leyes dice que si a alguien se le cae la casa por un terremoto, el Gobierno se la tiene que reconstruir? ¿Y rápido? ¿Dónde dice que los maremotos son responsabilidad del Estado y que éste se tiene que hacer cargo de reparar los daños? ¿Desde cuando las consecuencias de las nevazones son una responsabilidad que el Estado debe cumplir rápida y suficientemente, incluyendo la alimentación del ganado? ¿Dónde dice en la Constitución que la educación universitaria, gratuita y universal, es un derecho?

El vergonzoso espectáculo presentado por los pobladores de Dichato parece indicar que ellos saben donde dice esas cosas. No se entiende de otra manera la actitud tan violenta que han tenido para “exigir” al Gobierno la pronta reconstrucción de sus viviendas, incluso indicando condiciones y características. Lamentablemente, una autoridad un tanto acomplejada, solo ellos saben porqué, se deshace en disculpas y promesas  de pronta solución. De lo que pasa con los universitarios mejor ni hablar. Ya sacaron un Ministro, y van por el nuevo. Pero todos sabemos que su objetivo está más arriba.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 25)

Y después se quejan.

Resulta sorprendente que la clase política se asombre de los resultados de las encuestas que les dicen que ya estamos cansados, que nadie les cree, que nadie los respeta y que existe la peor opinión de ellos.

Cuando la Presidente  Bachelet nombró Ministro a la Diputado Tohá les pareció a los UNOS que estaba lo más bien, que era legal y no había problema y los OTROS dijeron que era un abuso y que se estaba atentando contra la democracia.

Ahora, los OTROS hacen lo mismo diciendo que está lo más bien y los UNOS arman escándalo y dicen que se está destruyendo la democracia. ¿Cuándo mintieron ambos? ¿Cuándo respetaron la democracia ambos?

¿En que quedamos?

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 24)

 

Es curioso que exista en Chile un Banco Central, cuya administración es independiente del Poder Ejecutivo y cuyo Consejo está formado por profesionales altamente calificados provenientes de las diferentes corrientes políticas. Igual cosa ocurre con la Televisión Nacional. Insistentemente se habla hoy de que igual cosa debería hacerse con Codelco. En otras palabras, el país prefiere que las cosas más “importantes” no dependan directamente del gobierno de turno. La plata, la tele y el sueldo de Chile deben ser manejadas con mucha responsabilidad de manera que es mejor no dejárselas al gobierno.

El razonamiento es impecable, pero cabe preguntarse si existen en el país otros asuntos tan importantes como esos y que en consecuencia deberían tener igual tratamiento. Las encuestas y diversos estudios de opinión dejan de manifiesto que, para la población, la Educación, la Salud y la Seguridad son tanto o más importantes que la Tele, el cobre, o la inflación, sin embargo eso no se refleja en el andamiaje del Estado.

En los últimos años la cantidad de recursos que el Estado ha destinado a Educación y Salud ha sido creciente y ha alcanzado cifras siderales que no guardan relación con los resultados obtenidos.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 23)

Es francamente sorprendente la forma en que la clase política ha logrado convencerse a sí misma primero y a la opinión pública después, de que el país esta sumido en una profunda crisis política.

Afectados por el virus de la “encuestitis” han entrado en pánico y comienzan a actuar progresivamente en forma cada vez más histérica. Así, se escucha voces apocalípticas que anuncian el advenimiento de una larga noche negra plagada de monstruos y fantasmas.

Este observador social, si pudiera, los invitaría a ser un poco más serenos, guardar la compostura, y tratar de analizar más fría y seriamente lo que realmente está ocurriendo.

Con seguridad descubrirían que el asunto no es “para tanto”, y que, si bien hay algunos problemas, uno más serios que otros, estamos muy lejos de encontrarnos en un “grave crisis”.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 22)

Uno de los planteamientos de los estudiantes liderados por el Partido Comunista que más aceptación general parece haber tenido es el de la satanización del lucro.

Aparentemente, han logrado “instalar” en la opinión de muchas personas de “buena voluntad”  la idea de que no es aceptable que la educación sea una actividad que pueda generar lucro legítimamente.

Han fundado su argumentación en que las universidades privadas actuales son instituciones que, de acuerdo a la Ley, no tienen fines de lucro, pero que mediante diferentes argucias y artimañas lo han estado generando jugosamente.

Lamentablemente en eso tienen razón. Esa es la verdad y eso ha ocurrido a vista y paciencia de todas las autoridades del Ejecutivo, del Poder Judicial, del Congreso y de la Contraloría, desde la creación del sistema, a fines de los ochenta.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 21)

 

En estos días del Señor se me está haciendo difícil escribir esta columna en términos optimistas. Salvo que uno quiera hablar de fútbol, claro. Por ahora.

En los últimos días hemos presenciado el triste espectáculo dado por los dirigentes estudiantiles y de profesores, y de varios políticos.

Cuesta entender cómo no se dan cuenta ellos mismos de que sus planteamientos y demandas se alejan cada vez más del ámbito de la educación. Reforma de la Constitución, nacionalización del cobre y otras similares son demandas que nada tienen que ver con los problemas de la educación, pero son fiel reflejo de las aspiraciones permanentes del Partido Comunista Chileno, uno de los pocos en el mundo que todavía cree en esas cosas.

 

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 20)

Este observador social, en general, es una persona de carácter pacífico, al extremo de que algunos cercanos le han tildado de “sangre de horchata”, sin embargo, todo tiene su límite.

Esto de querer ser “monedita de oro”, para caerle bien a todos, que se le ha metido en la cabeza a nuestro Presidente lo está llevando a extremos rayanos en la indignidad. Un poco fuerte la frase, es cierto, pero también han sido patéticas las últimas “performances” del caballero. Todas con la “mejor intención”.

Inventó un almuerzo con  dirigentes de partidos que lo denuestan, insultan y ofenden diariamente; lo tergiversan, lo ridiculizan, le entraban su accionar y hacen todo lo posible para que fracase su gobierno. Y los invita a almorzar para conversar sobre la necesidad de “destrabar” la política en el país.

El resultado, absolutamente previsible por todos, menos por él, no pudo ser más desastroso. Levantándose de sus sillas sus invitados ya lo estaban agraviando otra vez. Alguien cercano, a quien le haga caso, si existiera tal persona, debería explicarle que sus adversarios políticos nunca lo van a aceptar, ni menos apreciar, haga lo que haga. Los sacó de un gobierno de 20 años y no lo van a perdonar. Nunca.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 19)

Parece que no tenemos muchas habilidades para conservar instituciones, especialmente cuando están fallando. Tenemos tendencia a liquidarlas de una vez sin hacer mucho empeño en arreglarlas, sin importan cuanto nos cueste “la gracia”.

Primero se terminaron las “micros amarillas” y se reemplazaron por el nuevo y fantástico sistema del Transantiago que ha tenido costos incalculables para el erario nacional, o sea usted y yo.

Ahora se termina La Polar, llegar y llevar, que en breve plazo será declarada en quiebra. Creo yo. No me extrañaría que mañana demanden al Estado por haber provocado esta quiebra al impedir con su calamitosa intervención que la empresa “se las arreglara sola”.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 18)

El Señor Intendente de la zona afectada por la actividad volcánica dijo estar muy contento de que las personas accedieran a ser evacuadas “sin hacer uso de la fuerza”.

Que bueno, me alegro por él. Me imagino que le habría sido muy duro ordenar el uso de la fuerza, de Carabineros por supuesto.

Afortunadamente la Señora Eulalia se allanó a abandonar su rancho dejando a su suerte a sus seis ovejas, dos terneras y su familia canina, compuesta por el Cholo, Barrabas y la Tonka. También accedió a abandonarlo todo Don Ismael, viudo, 78 años, dejando atrás sus 4 vacas, 8 ovejas, un caballo y su inseparable Sultán.

Es de suponer que la ley aplicada por los tribunales de justicia se ajusta a la Constitución y que respeta las libertades individuales de las personas a las que se les ha querido ayudar, aunque sea violentamente.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 17)

Si uno mira las cosas con buena voluntad, es de alegrarse de que no hubiera más carabineros acompañando al Ministro de Educación cuando fue agredido y vejado por “estudiantes” de la Utem. Con seguridad habrían actuado con energía para reprimir esta barbarie. Sólo habrían conseguido ser expulsados de su institución, por brutalidad policíaca. Me alegro por ellos, lo lamento por el Ministro.

Desgraciadamente esto va a seguir pasando, cada vez con mayor frecuencia, si las autoridades no reconocen, de una buena vez, que han sido investidas de, y son precisamente eso, autoridad.

Este observador, así como en otras oportunidades, desearía fervientemente estar equivocado, pero la “tendencia” indica que, una vez más, no pasará nada. No habrá culpables sancionados, ni menos expulsados o, ni soñarlo, presos. Algunos recordarán a la “alumna” que arrojó un jarro de agua a la Ministra de la época. ¿Que sería de ella?

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 16)

Cuando los señores políticos acordaron acortar el período presidencial al ridículo plazo de cuatro años, sin reelección, lo hicieron buscando solucionar sus propios problemas internos, pero no pensaron en los problemas que le traería al país. Seguramente pensaron que en cuatro años se podía hacer un gobierno efectivo. Es probable que sea así.

Sin embargo, no tuvieron en cuenta algunos factores, generados por ellos mismos, que harían que el plazo efectivo de cuatro años, en la práctica se redujera a menos de dos.

El primer año se gasta en “instalar” al nuevo gobierno. (Si se inicia con un terremoto, este año se alarga).

Este plazo podría ser bastante menor pero en Chile es muy difícil por la naturaleza de “botín de guerra” que tiene el gobierno.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 15)

Este modesto observador social estaba en el convencimiento de que lo había visto todo, o casi todo. Los noticiarios de TV se encargaron de sacarlo de su error.

En el Chile de hoy, renovado (¿?), se ha implantado una nueva moda socio-política. Las manifestaciones vociferantes por motivos de la más variada índole. Así, uno puede ver marchas contra la construcción de una represa en el fin del mundo o marchas estudiantiles contra el sistema de financiamiento universitario.

Naturalmente (=de conformidad con las leyes de la naturaleza), estas devienen en desórdenes callejeros con los consiguientes daños y destrozos a la propiedad pública y privada, amén de las agresiones de hecho a policías, inhibidos por la autoridad de defenderse.

Pero lo que ya superó todo lo imaginable fue ver en las últimas protestas estudiantiles marchando orondos entre los jóvenes a  ¡RECTORES DE UNIVERSIDADES!, personas que, por la naturaleza de sus cargos, debieran ser faros de orden y respeto por las normas civilizadas de  convivencia democrática. Síntoma de una muy grave enfermedad.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 14)

Desde niño mis padres me decían “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Por mi cuenta yo agregué, aunque válido sólo para mi: “No hagas tú lo que puede hacer otro”.

Fiel a ambas normas de conducta, acompaño a mis lectores columna de don Gonzalo Rojas, del Diario El Mercurio. Confío en que, al no perseguir con esto fines comerciales, no me demandarán por copión.

¿Para qué escribir yo, mediocremente, lo mismo que otro escribió otro con tanta elegancia?

Van dentro de la fila, en orden, pacíficos, mostrando a todos su condición, felices de servir, contentos porque, junto a sus compañeros, le recuerdan a Chile entero que existen las tradiciones y los compromisos, que no han sido olvidados en el país ni el heroísmo ni los rutinarios sacrificios.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 13)

Uno de los problemas, sólo uno de ellos, que tiene torcer a la mala la   “institucionalidad” es que eso puede crear “precedente”, como dicen los juristas.

Cuando S.E., guiado por un impulso irresistible de ganar simpatía popular, tomó el teléfono para detener la construcción de una central energética que había cumplido todos los requisitos de la “institucionalidad”, seguramente no pensó en las consecuencias que este acto de “comprensión ciudadana” le traerían para el futuro.

En esa ocasión, la autoridad transmitió un mensaje muy claro a la ciudadanía en general y a los grupos ambientalistas en particular.

Les dijo: “si ustedes logran juntar mucha gente marchando por las calles, en lo posible con destrozos, heridos y detenidos y gritan los suficientemente fuerte, yo les hago caso y paro el proyecto”

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 11)

Este artefacto que en Chile hemos bautizado como Institucionalidad Medioambiental es incomprensible.

La enorme cantidad de estudios que debe realizar, y pagar, cualquier persona, natural o jurídica, particular o pública, se supone que está destinada a prevenir  que alguna empresa nueva o cualquiera otra actividad que se realice en el territorio nacional cause daños al medio ambiente. Con el resultado de estos estudios la “Institucionalidad” debe resolver en una comisión, por mayoría de votos, si aprueba o rechaza estas iniciativas.

Lo primero que llama la atención de este raro invento es que la suerte de un proyecto cualquiera está en manos de una comisión que “vota”, a favor o en contra. Entonces uno se pregunta: ¿Los votos de cada miembro de la comisión están determinados por el resultado de los estudios “de impacto ambiental”, o por otras consideraciones? Se supone que si los estudios son determinantes los votos deberían ser los mismos. Todos a favor o todos en contra, según aconsejen los estudios. Pero no es así. Se puede votar a favor o en contra por otras consideraciones, a criterio de cada “votante”. ¿Y para qué tanto estudio entonces?

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 10)

Es difícil sustraerse a la observación asombrosa de cómo los acontecimientos cotidianos más anormales  se nos han tornado en normales.

Es un fenómeno preocupante pero que, por rara paradoja, no nos inquieta mayormente.

Hay situaciones que nos deberían dejar atónitos y que sin embargo nos provocan un si es no es de indiferencia como si nos parecieran perfectamente normales y, hasta incluso, previsibles.

En los últimos días hemos visto que un conocido sacerdote ha atentado contra su vida motivado por una depresión y otras preocupaciones derivadas de una enfermedad incurable. No se trata de un cura cualquiera de un lejano rincón, sino de un sacerdote ampliamente conocido por su constante aparición en televisión amonestándonos sobre la estricta ética cristiana.

Más recientemente se nos informa que la máxima autoridad de la más importante institución financiera del mundo es arrestada por atentar sexualmente contra una camarera de un lujoso hotel.

Recordemos también el, a estas altura ya olvidado, asesinato a sangra fría de Bin Laden por orden directa del Premio Nóbel de la Paz, el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 9)

En su aspiración de lograr aprobar algunas iniciativas legales para anunciar el 21 de mayo, el gobierno ha encontrado una que podría contar con el apoyo entusiasta de la concertación.

Pareciera ser que finalmente llegarán a la conclusión que lo más conveniente será derogar la ley de “la oferta y la demanda”, cosa que han intentado, sin éxito, durante años los muchachos de la izquierda concertacionista.

El anuncio de los industriales panificadores,  como se llaman ahora los panaderos, de que deberán subir el precio del pan por el alza de la harina y otros componentes, ha desatado la ira de la autoridad y se anuncian toda clase de intervenciones.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 8)

 

Esto de las democracias representativas, en que los gobernantes son elegidos, periódicamente,  directamente por la ciudadanía, tiene, a no dudarlo, grandes ventajas. Pero, siempre el bendito pero, tiene también sus inconvenientes que no son menores. Eso lo sabemos muy bien los hijos de esta tierra, que hemos tenido que sufrir de la más desenfrenada demagogia, como el precio de nuestra democracia.

Este sistema también nos da periódicamente ejemplos  en el mundo de hasta donde puede llegar la ambición por conseguir la voluntad popular.

Pasando por encima de todas las fronteras éticas, legales y territoriales hemos asistido, atónitos al anuncio triunfal del Premio Nóbel de la Paz, comunicando que sus fuerzas especializadas, en cumplimiento de sus órdenes directas, dieron muerte al terrorista más buscado del mundo. (No voy a nombrar a ninguno de los dos porque el primero tiene sistemas que me pueden quemar el computador, o fuerzas especiales para quemarme la casa.)

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 7)

Dicen los que entienden de estas cosa que no hay nada peor que no ser claro y tajante con un niño cuando este pide algo que no le vamos a dar de ninguna manera. Recomiendan estos señores (en mi época eso incluía a las señoras) que es muy malo decirle que “lo voy a pensar” o que “mañana lo vemos” o “después, ahora no puedo” o, fatal, habla con tu mamá (o papá). Con esas actitudes, dicen, lo único que se consigue es entregar una señal equivocada al niño y que este seguirá pensando que puede conseguirlo si continúa insistiendo, aún con berrinches u otras lindezas.

Han venido a mi afiebrada mente esas reflexiones a propósito de nuestra manera de enfrentar el tema del mar para Bolivia. “Nosotros estamos a disposición de Bolivia para conversar. Desde que ellos  han expresado que podrían tomar una determinación diferente no hemos tenido  reuniones, pero estamos más que disponibles a conversar”, señaló el Señor Canciller  Moreno a  periodistas.

Lindo, nos demandan ante un tribunal internacional para que nos ordene entregarles los que es nuestro, y nosotros queremos conversar.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 6)

Alguien o algunos van a tener que explicar algo. Alguna vez que se haga algo. Más de alguien pensará que algo anda mal. Nadie creerá que no pasa nada. Millones están convencidos que faltan millones.

Hace poco tiempo se conoció que la empresa que contaminó las aguas del Río Cruces, matando a los cisnes, contrató a un prestigioso productor de bellísimos documentales para que demostrara que eso no era verdad. Todavía están discutiendo pero la opinión pública ya tiene su veredicto. Lástima.

Ahora, el Ministerio que se debe preocupar de la casa de los chilenos más pobres, para justificar un enorme pago de 17.000 millones a una empresa constructora por trabajos hechos a medias, encargó un estudio a la Universidad Católica para avalar el monto. Así fue.

Parece que, además hicieron un juicio falso para pagar sin problemas. Ante la duda, el Ministerio encargó un nuevo estudio, ahora a la Universidad de Chile, que determinó que el monto a pagar era un “poco” menor. Sólo 2.300 millones en lugar de los 17.000.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 5)

Con gran despliegue publicitario y con la presencia, cómo no, de las más altas autoridades de la República se presentó en sociedad a los automóviles eléctricos que próximamente estarán en el mercado nacional.

En la ocasión se hizo presente la gran ventaja económica de estos artefactos por su bajo costo por kilómetro recorrido que llega sólo a $ 12,5 comparados con los $68,75 que cuesta en un auto tradicional. S.E estimó conveniente recalcar que aunque estos novedosos vehículos son “un poco” más caros son muy ventajosos por su bajo costo de operación.

Este observador social, como miembro del Directorio del Instituto de Altos Estudios Completamente Inútiles, encargó se analizara este asunto y el resultado que se le entregó no dejó de inquietarle, aunque levemente.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 4)

Por alguna razón, que no logro descubrir, con cierta frecuencia siento el impulso de escribir sobre asuntos que no me importan para nada, en lo absoluto.

Se está fraguando en estos días un asalto más a la soberanía popular por parte de la “partidocracia” reinante mediante una ley que intentará controlar a parlamentarios díscolos.

Lo que pretende la ley es evitar que los parlamentarios voten si, o voten no a determinadas iniciativas, de acuerdo a su buen saber y entender, y no se sometan a la orden del partido sobre la materia. En otras palabras, el parlamentario que piense por su cuenta será objeto de castigo.

La Columna de Pete el Negro (Año 2 nº 3)

Ha concluido, sin sorpresas, la primera etapa de las elecciones peruanas para Presidente de la República, con amplia cobertura y difusión de nuestra prensa nacional.

Hemos escuchado a los más sesudos comentaristas, “analistas”, “politólogos” y una pléyade de personalidades opinando sobre lo que más le conviene a Chile que ocurra en Perú. Muy bien, es una sana preocupación, aunque no tengo claro lo que piensan hacer al respecto. Allá ellos.

Pero también hemos escuchado a estos mismos “habladores” opinar profusa y pormenorizadamente sobre lo que más le conviene al Perú. Y ahí, empiezo a asustarme. ¿Qué saben ellos de lo que es bueno, o malo, para Perú? ¿Acaso no es ese un asunto exclusivamente peruano? Claro que lo es, pero la moda imperante en nuestros días consiste en entrometerse en asuntos ajenos.

A primera vista, esta moda parece inofensiva, pero en la práctica es extremadamente peligrosa.

La Columna de Pete el Negro

Hasta que finalmente los acontecimientos nacionales e internacionales consiguieron sacarme de mi hibernación dactilográfica.

Como es sabido, este observador social no tiene tienda ni capilla política ni nada que se le parezca, razón por la cual será innecesario entrar en explicaciones al respecto. Su independencia política está más que probada, a si mismo por cierto. Por lo demás esta columna se escribe con el sólo, único y exclusivo propósito de entretener al autor y por lo tanto no tiene mayor importancia lo que piensen sus eventuales lectores. A mayor abundamiento, se ha podido establecer que el 75% de ellos (3 de un total de 4) que este observador igual tiene sus preferencias, aunque un poco debilitadas. Ha contribuido a esto en gran medida los ingentes esfuerzos que hacen las principales coaliciones políticas para alejar a sus parciales y, más aún, a los independientes.

La Columna de Pete el Negro (56) ¡Felíz Bicentenario!

Según los que saben, el ingreso per cápita en el Chile del Bicentenario es de 15.000 dólares.

Como debido a nuestro gran empuje económico, y ya establecido “jaguarismo”,  nuestra moneda cada vez vale más, el dólar se cotiza en modestos 500 pesitos.

Si todo es así, quiere decir que el ingreso promedio de cada chileno, guagua, niño, joven, viejo, sano, enfermo, hombre, mujer, jubilado, cesante, empleado, civil, militar, etc. es de 7.500.000 pesos anuales, o, lo que es lo mismo, 625.000 pesos mensuales.

Así, una familia promedio de 4 personas, tiene un ingreso, también promedio, de 2.500.000 pesos mensuales.

Los eventuales lectores de esta columna observarán, con no poca sorpresa, que tal cifra es varias veces mayor a lo que en la dura realidad se da. En consecuencia uno podría tener derecho a pensar que, o las cuentas nacionales están mal calculadas, o la distribución de la “torta” es obscenamente desproporcionada. Usted y yo sabemos la triste respuesta.

La Columna de Pete el Negro (55)

 

Algo sumamente malo y preocupante está ocurriendo en nuestro SNN (Sistema Neuronal Nacional) en los últimos tiempos.

Parece que ya nadie se toma la molestia de entender lo que dicen los demás sobre cualquier asunto. En general, para salvar a alguno, las personas se quedan con la primera impresión sobre lo expresado por otros. Con el agravante que en muchos casos esa primera impresión ni siquiera es personal sino que “de oídas”. Agregue usted a esto la circunstancia de que esta primera impresión estará sesgada a favor o en contra, según quien sea el emisor de la idea, comentario u opinión, y tendrá completo el dramático cuado de incomunicación general.

 

La Columna de Pete el Negro 2 (54)

Habiéndose transformado mis ausencias en un mal hábito, me siento eximido de la obligación  de disculparme. Es más, esta ausencia pudo ser aún mas larga a no mediar las noticias de hoy, aunque, más precisamente, debiera referirme a “la” noticia de hoy.

A pesar de lo que ustedes puedan pensar, no me refiero al matrimonio gay ni a las declaraciones del Señor Obispo ni a ninguna otra cosa de similar poca importancia o gravitación en la vida nacional. La que considero “la” noticia del día es la renovación del contrato del Señor Bielsa como encargado de nuestra selección nacional de fútbol. No se me ocurre ninguna otra cosa que pueda ser más importante. Talvez la única que podría ser más importante es la del anuncio de un cambio de gobierno y que se reemplaza por uno encabezado por mi, en el entendido, desde luego, que tendré en mis manos la totalidad del poder.