Problemas y Soluciones Profundas

Si algo tiene hoy en común todo líder, por pequeño que sea su feudo o reino conquistado, es un alto grado de insatisfacción de los liderados… Cansa pedalear en la arena, hablar sin ganas a quienes no quieren escuchar. Todo cadáver tiene un asesino, dijo el sabio… pero ¿es posible reducir una insatisfacción tan profunda a múltiples “culpas” individuales? Aunque las haya, ante este gran tropiezo es más esperable inferir una causa superior, una sola grande y profunda. ¿Dónde encontrarla? Estamos todos mirando filtraciones en una represa podrida desde sus cimientos, y queremos culpables para cada fisura porque simplemente no logramos ver la cuestión general. ¿Hacia dónde debemos dirigir la mirada? ¿Cuáles son las dificultades?

Intentar un Diagnóstico Honesto.

La Cuestión Institucional: mucho se ha dicho y hecho en los últimos siglos acerca de sistemas, estructuras, modelos, metodologías y recetas milagrosas. Los cuantificadores sociales piensan, equivocadamente, que sus turbias cifras son suficiente luz en tan obscuro y sangriento caminar estructuralista; no perciben que lo cuantitativo es subalterno a lo cualitativo. Nos hemos dividido entre partidarios de modelos antagonistas, canonizando o demonizando, vociferando sin comprender en profundidad las raíces hermanas de tan intensos y persistentes objetos de debate. La vacuidad ha comenzado a invadir nuestras mentes, ya no nos quedan certezas teóricas, una nube de desprecio cubre nuestra reflexión mecanicista institucional. Entonces, vitalismo, pragmatismo, caudillismo, profetas que dicen saber prometen a incautos que necesitan creer. ¿Qué anda mal en los modelos teóricos? Que se asume falsamente la división y el conflicto como inevitables y, por tanto, estructurales.

Hacia un Estado Totalitario.

“Lo que se juega en las elecciones”, “el juego democrático”, “fair play”. “Juego”… Esto no es un juego, ¿es acaso un juego? El juego electorero banal impone reglas a una turbiedad ignorante y pasional que vive de la identificación simbólica… las personas votan a sus “símbolos” cuando éstos satisfacen sus pasiones y ambiciones. La tendencia en los fenómenos masivos es descender a bajas pasiones y ambiciones. Espolear tendencias masivas degradantes es un crimen, doble crimen si el objetivo del instigador es el poder total. El totalitarismo jamás es un juego, al contrario, es un mal terrible.

Hablar de cambios constitucionales en algún contexto banal y frívolo no es adecuado; de la constitución se esperan equilibrios eficaces que nos protejan de desbordes totalitarios como los que veremos. Deben darse condiciones para asegurar una reflexión libre de influencia totalitaria. El fundamento de una sociedad es la persona y la comunidad; no conviene a ningún ser libre el totalitarismo, aunque algunos, con violencia, lo exijan a gritos destemplados.

La hora más amarga de un buen líder es aquella donde debe sacrificarse por quienes no comprenden la importancia de la libertad; ésta es la hora. Un buen líder debe negarse rotundamente a cualquier modificación constitucional que pavimente el totalitarismo de cualquier color.

Hemos identificado livianamente “totalitarismo” con el apellido Pinochet. Esta simpleza de alta rentabilidad electoral, que todos repiten como papagayos, ahora hace agua.

musico

Vuestra Obscuridad se Proyecta al Mundo

Dice nuestro renacentista mecenas Félix, en esta dulce tierra maulina, que nadie jamás debe faltar el respeto a un artista, ¡nadie! Él estaba sólo irritado porque es un hombre prudente. Yo llegué más allá porque no poseo inclinación a la prudencia: estoy furioso porque entiendo del tema, soy un artista, y confieso también que mi irreductible sangre noble y vasca me impide, ¡absolutamente!, amistad con quien es desleal, deshonra, y da la espalda a lo más alto para venderse al emperador de las cloacas. Pero ¿será tan así? Tal vez un poco de racionalidad tienda puentes a alguien, para que explique privadamente porqué, porqué…

Para comenzar, “poderoso señor es don dinero”, dice Quevedo, pero efímera su gloria, dice la historia; y triste su señorío, al decir de Balzac (tal vez sólo cita o parafrasea) cuando afirma: tras cada gran fortuna hay un delito. Se admira a la fortuna pero se desprecia a su dueño aquí y en la puerta de entrada a la Jerusalén celestial. El público no se reúne emocionado a aplaudir y vitorear, ni paga entrada para ver cómo se amasa el gran capital; tampoco aplaude cuando el coronado por ella ostenta y luce su señorío. No es el gran capital quien consuela, cura heridas y educa el alma de nuestra gente; diríamos que, a la inversa, su frenética búsqueda está jalonada de descomposición moral. Por eso todos recuerdan reverentes a Socrates pero nadie recuerda a sus contemporáneos que alcanzaron fortuna. 

Las Tristes Horas Electoreras.

Queremos aprovechar la inmensa oportunidad del descanso estival para ofrecerles “un dejo de” reflexión que intenta remontar turbias contiendas. Llagados por calumnias e intrigas entre codiciosos de poder y riqueza, por pataletas adolescentes antisistémicas, por abusadores de todo tipo, y por caldeamientos y mutuas roterías pre electoreras, hay quienes nos auguran un desagradable 2013. Ojalá no sea así; nuestra paz social no es como el clima, que escapa a nuestras posibilidades de control: nosotros somos quienes podemos construir paz.

Habíamos definido paz, brevemente, como “tranquilidad en el orden”. La noción de “orden”, sin embargo, contiene “ruido” y un drama insoluble: la debilidad humana. El orden perfecto despierta reminiscencias dictatoriales, esbozando a un detestable prometeo que decide por otros cómo vivir y vestir. La sola proximidad de “orden” basta para provocar, a priori, rebelión. Este rechazo, sin embargo, es típicamente adolescente, es pataleta de quien afirma su identidad contrariando cualquier voz que pueda imponerle, proponerle o sólo sugerirle alguna noción de orden mínimo que funda los actos humanos en comunidad. La cuestión son los absolutos, los fanatismos, los baños de sangre y los espacios críticos que justifican alguna rebelión, y si acaso la rebelión misma representa otro absoluto más, indeseable por fondo y forma.

Sólo es posible fanatismo en quien, con ojos de sicópata, mira al mundo circundante como una gran colmena que le provee su miel. Si algún fanatismo podemos permitirnos sin culpa es el odio superlativo al fanatismo, con una sutil advertencia: amar al fanático, o no vale.

Ni 60% ni 40%, el 100% de la Comunidad Humana

Las pasiones políticas, de suyo irreflexivas como las de una hinchada deportiva, se identifican con símbolos y caudillos y detestan el ejercicio de la razón porque pone en evidencia sus vacíos. Se hace difícil presentar un contenido racional a personas dispuestas a todo, incluso a los más graves vicios lógicos, éticos y morales, para destrozar argumentos o la honra de quien propone algo diferente a sus preferencias emocionales. Bien mirado, esta actitud es esperable en adolescentes que buscan la patota, que se fanatizan con bardos de turno y se organizan en hampas para destrozar lo que consideran amenaza, pero una persona con derecho a voto ya es adulta, no es adolescente, al menos en teoría… ¿Es que debemos reconocer un cuadro de inmadurez colectiva, de eterna adolescencia, una vocación de malcriados con pataleta?

El voto no es un fin en sí mismo, aunque se le presente como fin al asignarle el carácter simbólico de expresión popular o democrática; el fin, entonces, es la expresión soberana de la sociedad organizada, y el voto un medio para conseguir este fin; este medio nos aparece a la razón como el único existente, pero en cualquier caso es perfectible y pueden existir otros. Lo importante, trascendiendo el voto y el candidato, sigue siendo la conducción de la institucionalidad comunitaria: debe restaurarse un sentido de proporción entre importancia de nuestra institucionalidad y cualidades del conductor de ésta.

Carta Lector y Respuesta Director

Señor Director

elgobierno.cl

Estimado Señor:

Me he tomado la libertad de dirigirme a usted para manifestarle mi preocupación, por una parte, y me desazón, por otra, por la larga “sequía” de artículos en su apreciada página.

Ignoro cuantos seguidores tendrá su sitio web pero creo que en todo caso deben estar sintiendo la misma sensación de abandono que el suscrito.

He tratado de explicarme la razón de la prolongada ausencia de sus articulistas permanentes como Franz von Eklektisch o la columna de Pete el Negro, así como las profundas reflexiones del Director, y no acierto a comprender las causas de tal ausencia.

Esa falta de capacidad de entender el fenómeno me ha impulsado, muy a mi pesar, al terreno de las especulaciones. Como usted bien sabe ese es un terreno muy peligroso y pisarlo tiene numerosos e inimaginables riegos.

Así he llegado a pensar que ya no tienen nada que decir, o que todo lo que ocurre les parece de los más normal y no amerita comentario o, y ojalá acierte en mi especulación, han llegado a la conclusión de que ya no vale la pena el esfuerzo en un ambiente tan decadente y degradado.

Consideraciones acerca de una libertad de enseñanza mal entendida

Introducción

Curiosamente, la Reforma Educacional más importante que se le ha realizado a nuestro sistema y estructura institucional, es una que no ha merecido el nombre de tal (Bellei et al, 2010). Silenciosamente, respondiendo a movimientos ciudadanos, la presidenta Bachelet llamó a expertos a un proceso consultivo y con el informe técnico que éstos produjeron, se reunieron las cúpulas de las coaliciones mayoritarias para consensuar las leyes que fortalecerían la educación pública y propondrían un cambio estructural para mejorar la calidad de la educación en Chile (Consejo Asesor para la Calidad de la Educación, 2006). Hoy el gobierno del presidente Piñera gobierna con esas leyes heredadas de este “proceso de mejora” y a medida que se implementan las regulaciones (Ley General de Educación, Ley SEP, ley de Aseguramiento de la Calidad y la Equidad, programa INICIA) se espera que el cambio a la estructura del sistema escolar consolide estos ajustes y posibilite un progreso curricular más ajustado a la calidad educativa que se persigue (Beyer & Velasco, 2010).

Votos, Votantes y Oligarcas

Dos miradas posibles a los procesos electorales, una abstracta e ideal, que define sentido del ejercicio de votar, se encuentra con otra concreta cuyos rasgos nada ideales pueden llegar a contradecir su sentido abstracto. El matrimonio mal avenido entre lo abstracto y lo concreto puede derivar en divorcio entre los grandes señores de la política y los votantes: ¡crisis institucional!

Muchos -de sensibilidad rococó- declaran durante las elecciones “fue una fiesta republicana”, “fue impecable”, porque no hubo muertos, heridos, contusos ni urnas manipuladas, ni votos falsos. A esos les replican ojos críticos: quienes rehusan votar, anulan su voto, o están traspasados por la ardiente espada de ideales reñidos con la triste realidad de la debilidad humana; para éstos sólo cabe vergüenza. Ambas “verdades”, forma y fondo, conviven pacíficamente mientras hay pan y circo.

“La Cuestión Social”

Algunos años atrás celebramos con un gran hombre en Lima, Perú, un diálogo acerca del efecto que tendrían las grandes tiendas recién instaladas allá en el endeudamiento privado suntuario de personas económicamente vulnerables.

Expliqué entonces que ellas dirigían sus esfuerzos a conquistar el mayor margen posible de endeudamiento de pequeños pagadores, entre ellos los recién llegados a la vida adulta; en esta operación, tras el aparente beneficio de acceso a bienes suntuarios, había un elemento perverso: tentar con bienes a gastar dinero aún no ganado, y luego cobrar un alto precio por la venta de dinero anulando la aparente baratura o facilidad en el acceso a bienes.

Como efectos de esta operación comercial mencioné que una sideral asimetría en las economías de escala dejaba fuera de competencia, por definición, al comercio detallista haciéndolo desaparecer, ¡concentrando la riqueza por la vía del monopolio!; por otro lado -el lado del deudor-, superado cierto nivel de endeudamiento, el pago de mensualidades prácticamente no dejaba dinero disponible para una subsistencia digna, para formar familia o criar hijos propios o ¡para educarse! Entonces, apelando al hambre de bienes (explotando causas nefastas de esta compulsión como el narcisismo), se hacía un daño objetivo al desarrollo personal, familiar y social (se provocaban tensiones tremendas entre cónyuges, se incentivaba el abandono de los hijos…), que por invisible no era menos grave.

¿Aborto Terapéutico?

Según quedó fundado en la doctrina Cumplido-Pacheco, ratificada por el Congreso al abolir la pena de muerte, la vida humana no está disponible a los legisladores porque nuestro ordenamiento jurídico reconoce límites; sólo la primera autoridad de la nación puede disponer de algo tan esencial como la vida humana ante amenazas gravísimas al bien común, basada en causales y restricciones estrictamente normadas.

Nuestra constitución y nuestras leyes reconocen como única dirección posible defender a la persona humana penalizando todo acto que la amenace en su vida, subsistencia o realización; además, esta defensa debe hacerse en el contexto que la Constitución Política exige: la igualdad ante la ley, lo que por definición excluye discriminación positiva o negativa. He aquí el valor mayor que ha sido encomendado a vuestro cuidado.

Ahora bien, ¿porqué algún valor podría considerarse superior en todo orden? Más allá de creencias religiosas, de horizontes filosóficos o de doctrinas jurídicas, hay un hecho cierto: “comunidad humana” no es sinónimo de “sociedad humana”; la sociedad es subalterna a la comunidad y a cada individuo que la compone, y está a su servicio; la sociedad no puede de manera alguna tornarse contra un individuo o la comunidad.

Orden y Caos

Las palabras son vehículos que transportan contenidos conceptuales desde quien transmite hacia quien recibe. Reconocer en todo ser humano la capacidad de razón impone a este transporte la condición de bilateralidad; sólo el desprecio a quien percibe o una megalomanía absolutista podría pretender una dirección unilateral. Quien sea agredido con el desprecio o la subordinación absolutista rehusará su inferioridad y reclamará su paridad, provocando fricción.

Las palabras en sí mismas, sin embargo, pueden ser causa de fricción si se les han asignado contenidos equívocos y hasta contradictorios, obstruyendo el viaje de un concepto hacia destino. La ignorancia, el empobrecimiento del lenguaje, su uso abusivo, y la arrogancia invencible de quien ejerce derechos ilegítimos sobre cuanto contienen las palabras, son agentes de deformación de su sentido y, por tanto, causa de esterilidad en el diálogo y el entendimiento.

Felis Catus Campesino

No se si alguno de los distinguidos articulistas de la WEB ELGOBIERNO, ha vivido o vive en el medio rural; específicamente en el campo.

Yo sí toda mi larga vida, a excepción de mis años de estudiante, y 4 años que colaboré con el gobierno del PALETA, amén de otras actividades que hacían imperiosa mi presencia semanal en Santiago.

Pues bien; como se comprenderá, restándole unos 30 años a los 81 que tengo, “estaría” facultado para hablar con propiedad y conocimiento sobre la evolución que ha experimentado la vida campesina en sus más variados aspectos; pero como parece ser que a pocos interesa el tema y, que en general se da por sentado que los campesinos gozamos de una vida bucólica, que nos hartamos de asados copiosamente regados, en fin, que disfrutamos de una vida regalada, me inclino por no hacer esfuerzo alguno para cambiar la imagen que de nuestro vivir se tiene.

Pero hay ciertos aspectos ligados muy íntimamente a nuestras vidas que pienso es bueno sean conocidos.

El campesino es una especie, entre los humanos, extraordinariamente limpia.

Quien observe las más humildes viviendas, verá la comprobación de ello en varios signos; por ejemplo, barren el patio de tierra; los utensillos domésticos, que siguen siendo de aluminio o latón y no de acero inoxdidable, están siempre bruñidos, y, lo que más me llama la atención, es ver flamear la ropa recién lavada, colgada de unos alambres y sujeta a él con unos perros de madera.

¿El Fin del Mundo?

Además del milenarismo, engendro de parentesco cristiano, muchas culturas auguraron puntos de quiebre históricos con carácter apocalíptico. El favor de uno o varios dioses caduca, según agoreros –intérpretes de escritos revelados, iluminados o lectores de los astros-, el planeta caduca, tiempo y espacio caducan dramáticamente. El procedimiento remata en un juicio final.

El arreligioso puede creer fácilmente teorías apocalípticas si le ofrecen argumentos cósmicos de peso aparente: asteroide nos impacta, extinción del sol, colapso o desequilibrio en la tierra que imposibilite la vida. Nada de esto requiere la voluntad destructora de un dios para suceder, y el efecto es el mismo: el fin. Hoy se habla mucho del final. Las turbias aguas de la profecía reúnen a mayas, Nostradamus y al mismo Juan Evangelista; en las inciertas tierras de la ciencia peregrinan agoreros anunciando guerra o desastre nuclear, epidemia, meteorito, colapso climático-ambiental, destrucción del planeta tierra, o ¡un encuentro con extraterrestres! Entre mitos e incertidumbres, el guiso sugiere la cercanía del fin.

Trascendencia

Tomen esto como una reflexión de fin de año, tarea usual por estas fechas. El problema es que todos reflexionan pero acerca de cosas tan mundanas que no tienen ninguna importancia, como quién tiene más seguidores en Twitter o cuál fue el escándalo de mayor envergadura. Como ven, cero aporte ir en esa dirección.

Considero vital plantearse este asunto de la trascendencia. Es bien importante la verdad, pues define cómo seremos recordados, si es que somos recordados. Lo usual es que el recuerdo de una persona en particular apenas llegue a los bisnietos y se busca con gran esfuerzo prolongar esa “existencia”. Todos somos, más o menos, un cúmulo de buenas intenciones y un sinfín de errores, eso nos separa de la flora y fauna circundante, cuyo único propósito es crecer, procrearse y morir sirviendo de alimento para la nueva generación. Nuestra racionalidad nos ha llevado a pensar cosas que van más allá que eso.

Ha habido personas que han logrado la trascendencia a través de sus obras de arte, arquitectónicas, literarias o de pensamiento. Otros a través de grandes descubrimientos o hallazgos científicos. Existe de todo, para gusto del consumidor.

La Verdadera Basura

Ecología, huella de carbono, medio ambiente, cambio climático y protocolo de Kioto, son expresiones que portan tristes novedades apocalípticas: amenazas a nuestra subsistencia en el futuro inmediato. Expertos y líderes creen dar respuestas coherentes definiendo cuotas de “derecho a contaminar”, transables en el mercado, que permiten a monstruos como EEUU sostener su triste nivel de emisión de basura comprando cuotas de quienes contaminamos menos. Se encarece el combustible fósil, la energía y el uso del agua.

Las personas que no están en el club del gran capital y que viven de su tierra o su trabajo se empobrecen cada vez más porque desde algún misterioso oráculo fariseo les vigilan y evalúan, ponen nota, certifican o rajan, según exigencias y burocracias carísimas e inalcanzables para el hombre común. Al agricultor y campesino –lo hemos dicho- ya no se le permiten gallinas, perros, ovejas, caballos ni vacunos en sus huertos de exportación. El hombre común debe comprar todos sus alimentos en los supermercados.

Hasta hace poco esto era diferente: lana, cuero, carne, granos, solanáceas, se producían en la propia tierra; no se requería movilidad ni dinero para subsistir invierno y verano; entre humo, vinagre, lejía, azúcar y sal, las personas podían conservar sus alimentos; en las casas se guardaba el crin de caballo para hacer colchones (exquisitos) y adobes de óptima calidad que resistían terremotos. En 3 décadas pocos recuerdan esto. Todos los seres humanos ahora son citadinos, pues requieren del gran retail para sostenerse.

Personalidad y Carácter

Lindas palabras, ambas muy similares, ¿o no? Hoy mucha gente se jacta de tener “perso”, ser “choro” y “dejar callado al resto”. O de mostrar muchísima personalidad en las situaciones más inverosímiles. Pero todo esto tiene bastantes elementos de la prepotencia, como ya mencioné en una columna anterior. Y por supuesto esta gente abunda.

Por otro lado, el carácter rezuma sabiduría, conocimiento, autocontrol y liderazgo. Por desgracia personajes con esta característica se ven cada vez menos y escasean. Me dejaría bastante más tranquilo que abundaran.

Nuestra vertiginosa vida actual no da espacio a mucha reflexión, entre que tomamos desayuno, debemos llegar a la hora a algún lugar, cumplir con numerosos compromisos y deberes (muchos autoimpuestos absurdamente), además de un largo etc. No crean que mi vida es muy distinta, eso sí, como soy ingeniero, procuro ir eliminando la grasa de mi existencia (la de mi cuerpo resulta mucho más compleja de eliminar). Esta sistemática reingeniería y mejora continua me permiten ciertos lujos, como precisamente escribir esta columna. Bueno, me estoy yendo por las ramas y ahora se vuelve confuso el por qué del título de esta columna.

Exijo una explicación

Creo que esta semana he recuperado mi capacidad de asombro. Hemos visto, creo que todos, como se homenajeó a “alguien” en “alguna parte”. Da lo mismo quién, pero lo relevante es que al personaje se le acusa básicamente de ser violento. Creo que manifestarse en contra de alguien con quién no comparto sus puntos de vista es sumamente válido, es de hecho un ejercicio que hacemos en forma bastante frecuente en nuestro Directorio, siendo nuestro único punto en común el cariño por un vino bien compartido. Pero manifestarse en contra de la violencia ejerciéndola, es sin duda un sinsentido y anula cualquier tipo de argumento que se tenga, por válido que sea.

Nuestra corta historia republicana no ha estado exenta de numerosas reyertas y conflictos. Unos más grandes que otros, otros más sangrientos que unos. Creo que casi todos lo sabemos (o al menos deberíamos). La violencia es sin duda un ingrato compañero de viaje, pero también es algo bastante incrustado dentro del ADN de cualquier Homo Sapiens Sapiens (como dije anteriormente, cada vez menos Sapiens). Ha sido la tónica desde que somos seres gregarios el que nos demos de palos y coscachos con el vecino o dentro de nuestro propio grupo. Siempre ha sido así y por lo visto así seguirá siendo. Ojalá que no por mucho tiempo más, pero sin duda este lamentable espectáculo nos demuestra que nuestros avances son sólo en unos pocos campos más superficiales. En el fondo, seguimos siendo los mismos brutos que conquistaban a su mujer por la vía de un TEC cerrado.

Un Cambio de Enfoque

Mucho se ha hablado el último tiempo de las empresas, cosas negativas por cierto. Ahora, es necesario hacer alguna precisión respecto del concepto de empresa: es una organización que busca obtener el mayor beneficio utilizando unos recursos determinados. Estos recursos pueden ser dinero, humanos, cosas, etc. También existen empresas con y sin fines de lucro, aunque en esta columna me referiré más particularmente a las primeras pero con alcances a las segundas.

En lo legal, una empresa es una persona jurídica. En tanto persona, tiene derechos y deberes, no los mismos que una personal natural pues no tiene cuerpo, entre otras cosas. Nadie duda que las empresas defienden con ahínco sus derechos, pero cuando se trata de deberes la cosa se vuelve un poco más laxa y sujeta a interpretaciones, pero a nadie parece importarle mucho (me refiero a los que debería importarles mucho).

¿Por qué es esto importante? Ni siquiera es importante, es fundamental. ¿Me excedí? No, y ni siquiera lo creo, lo afirmo. ¿Por qué todo esto que digo? Si jurídicamente damos a una empresa, cualquiera sea su intención y naturaleza, el carácter de persona, entonces debemos asumir que dicha empresa es un actor social más. Esto lo deben entender quienes hacen empresa, los que las regulan y además la sociedad entera.

Ciencias y Artes

Actualmente existen numerosas áreas del conocimiento, algunas exactas, otras no mucho y varias son dedicadas a otros temas que no requieren la exactitud de las ciencias. Esto, además de las artes en toda su gama de opciones.

Dentro de las exactas tenemos las matemáticas, física, astronomía, química, etc. Se les llama exactas porque sus resultados son así, tan exactos que no resisten apelación alguna. Estas ciencias son fundamentales para nuestro desarrollo. La física describe los que sucede a nuestro alrededor, ayudado con las matemáticas que le dan sentido lógico y numérico, por lo que se vuelve cuantificable. La química hace lo mismo, pero describiendo cómo interactúan las cosas entre sí, también con una base matemática. La astronomía describe los astros, y así muchas otras ciencias.

Las no tan exactas son por ejemplo la economía, puesto que describe fenómenos de interacción humana. Proyecta lo que sucederá en el futuro según los datos presentes y describe con gran precisión lo que ya ha sucedido. Digo que no es tan exacta porque sus proyecciones no siempre son acertadas, para resolver como se comportará la interacción humana a futuro no hay receta conocida. Otra ciencia no tan exacta es la sociología, puesto que hace algo similar a la economía pero sin el factor dinero. Como en el caso anterior, así se puede enumerar varias otras ciencias y no es mi intención dar la lata con eso.

EMPATÍA

Camina un rato con mis zapatos

Proverbio Indio

Lo primero sería definir el concepto, en su definición principal es:”la capacidad de sentir lo que el otro siente y ser capaz de asumir y entender su posición”. Hay algunas variaciones dependiendo de quién lo define, pero básicamente esa es la definición mas aceptada. Normalmente se inserta dentro de los estudios y textos de Inteligencia Emocional.

Demás está decir que esta palabra se ve muy bonita en los textos pero su aplicación práctica tiende a cero. Esta tremenda y necesaria capacidad está en franca retirada, baste ver numerosos enfrentamientos y conatos entre los múltiples bandos y adversarios que han crecido con abismante facilidad el último período. ¿Es necesario sentir lo que el otro siente? Creo que es fundamental para poder desarrollar relaciones exitosas en los medios que nos desenvolvemos, además de ser necesario para llevar a exitoso término cualquier tipo de negociación o relación.

Nadie Sabe Para Quién Trabaja

En el último año hemos visto numerosas protestas, indignados y reclamos a nivel mundial, todos contra, palabras o palabras menos, el poder del dinero. Se ha hecho común estar en contra del lucro. Sea éste en el mundo financiero, educacional, bancario, retail, y un largo etc. Creo que coincido con muchos de los reclamos, se ha abusado, mucho y por largo tiempo. Es natural que la gente en algún momento se aburra y diga “hasta cuándo”.

En esta columna quisiera ahondar un poco acerca de la génesis de todo este lío, porque de alguna forma tiene que haber comenzado. Es mi teoría, errada o no, creo que al menos se hace el intento.

¿Por qué parte todo esto? Pues bien, las empresas nunca han sido instituciones de beneficencia. Eso está bien, puesto que así crecen, dan más empleo, producen más cosas y todo el mundo mejora su nivel de vida. El lucro, así planteado, creo que no tendría ningún opositor.

¿El Fin de la Privacidad?

El Registro Civil quería incorporar información tan sensible como la médica en una nueva versión del carnet de identidad; el Gobierno monitorea las redes sociales para saber que se dice de ellos; las redes sociales en si mismas; hoy leo una noticia que empresas de tarjetas de crédito quieren vender las bases de datos de qué; dónde y cuándo compran sus clientes; banca, retail y partidos políticos compran padrones electorales para poder identificar a sus votantes; dar nuestro RUT hasta para comprar el pan o leer un diario en internet; y así un largo etc.

¿Estamos ad-portas de una total pérdida de nuestra privacidad?

Hoy el mayor recurso mundial no es una materia prima ni algún tesoro fabuloso, es la información. Nada es más valioso que saber qué le gusta o disgusta a cada quién, para saber entregarle “lo que quiere”. Hasta ahí todo bien, se supone que así cada uno tendría acceso (vía pago total o crédito) al bien o servicio que no ofertan. Por bien o servicio favor también considerar la política. Si me informo de lo disponible, y tengo posibilidad de acceder a eso, fantástico. Puedo satisfacer alguna necesidad, real o creada. Nada más prístino en el negocio.

CAMBIO CULTURAL, CONFIANZAS Y ELECCIONES MUNICIPALES

Contra toda predicción –podría decir algún lector con absoluta legitimidad- ya existe en la sociedad chilena la conciencia de que vivimos un momento de complejidades sociales y políticas no resueltas, tanto heredadas como presentes. La crisis de “confianza” en las instituciones principalmente y con las sabidas consecuencias que esto implica es una voz de alerta que no podemos obviar.

Los datos estadísticos, por sí mismos, no tienen valor absoluto e irrefutable. Sin embargo, nos presentan una “radiografía” de lo que está sucediendo más allá de las limitaciones propias de un estudio y análisis según quien lo realice, examine y bajo qué “ideología” o “visión de la realidad” se saquen sus conclusiones. Lo que sí es claro son los datos “duros” que dejan constancia de una crisis de confianza. El problema arriba enunciado invita a pensar con altura de miras qué hacer para resolver los conflictos del presente y como construir el futuro.

A mi juicio – respetando las opiniones divergentes – creo que la gravedad radica en una “crisis cultural”. Vivimos una “revolución” que se expande a nivel planetario. En otras palabras, quienes influyan decisivamente en la manera de “pensar y sentir” del país son los que lograrán plasmar su cultura política, social y valórica. Recordando a Gramsci, la conquista de la “hegemonía social” llevará a la “hegemonía política”, sin hacer uso de la fuerza – aunque algunos sigan en esa convicción de Marx como instrumento del cambio social y político. El cambio cultural tiene entonces premisas bien precisas y determinadas. Y cuando esos fundamentos son “ideológicos” como lo entiende la ciencia política como fórmula de conquistar el poder, entonces, de alguna manera ya están pre-establecidos. Sólo falta seguir implementándolos por los propios interesados y actores sociales, buscando sus ventajas y provechos dirán algunos; y soportando sus cargas y consecuencias expresarán, seguramente, otros. Algunos lo pretenden por la fuerza, pero el mismo Gramsci enseñó que la raíz del cambio está en hacer “pensar” a la gente de una manera distinta. Se trata, por tanto, de una revolución de la cultura y de las ideas; y cuando esto sucede los estadillos sociales son muy difíciles de controlar pues ya se “piensa” distinto y la “frustración” se transforma en “rabia” y violencia verbal y de obra.

Condescendencia

Condescendencia.

Hace pocos días, sostuve un diálogo con una persona, -mal podría haberlo sostenido con un semáforo-, que me dejó una sensación desagradable, -el diálogo-, en realidad la persona también, pero me refería al diálogo.

Me puse a pensar a qué podía obedecer la sensación y entre mis divagaciones, -inútiles- de más está decirlo, recordé lo que alguien me había dicho alguna vez sobre ser condescendiente.

En esa oportunidad, bien fuera por mi edad, -a esa fecha-, por mi natural torpeza o bien por cualquier motivo que francamente ni a mi ni a cualquier persona que pueda leer estas líneas, puede resultar relevante, no me detuve a pensar qué significaba ser condescendiente en un sentido amplio. Me quedé con el facilismo de entender que es más o menos algo así como decir “bueno, ya”.

Pues bien, resulta que en esta ocasión me dispuse a indagar sobre la condescendencia en su verdadero significado y partí como hace la gente común y corriente, por el principio.

EL BICENTENARIO: ¿Una celebración que se quedó en el pasado?

Celebrar el Bicentenario de nuestra patria significó mirar con grandeza de espíritu los gozos y esperanzas en la historia de nuestro pueblo de Chile, pero también sus tristezas y dolores.

En este sentido, la búsqueda de la justicia y de la verdad como fundamento de la paz y del bien común se debería constituir, verdaderamente, en un imperativo para todos. Una tarea ardua sin lugar a dudas, pero una tarea de todos. Sin embargo, parece que sigue pendiente. Si, de todos depende el bienestar y el desarrollo humano y espiritual que deseamos entregar a las futuras generaciones. Los hombres y mujeres de ayer y de hoy tenemos la hermosa y no fácil tarea de invitar a todos los chilenos a construir un país de hermanos. No obstante, las actuales circunstancias de conmoción y conflicto social ponen un signo de pregunta ante el desafío de la justicia, la verdad y la paz pues se resquebrajan las relaciones humanas fraternales y no se cierran las puertas de los conflictos que desgarran el alma nacional. El otro ya no es mi hermano con quien puedo dialogar sino un enemigo a quien debo enfrentar. Es decir, cada uno en su propia “trinchera”. Y dejamos de ser un país de hermanos.

¿Indignez Vous?

Acabo de leer Indignez Vous de Stéphane Hessel. Vaya texto, es bien incendiario. Claro, cuando tienes 93 años da lo mismo prender el fuego, total las llamas no te alcanzarán a quemar.

Concluyo en que sólo da un diagnóstico e incita a la “revolución” (por suerte no violenta) pero no aporta soluciones de ningún tipo. No dista mucho del “trabajo” que están haciendo los anarquistas y varios otros. La cosa es desarmar la estructura actual, con la cuál estamos de acuerdo que existen injusticias tremendas y es un sistema sumamente perfectible y que debe ser mejorado, pero no se puede barrer todo y después preguntar qué hacemos ahora que no tenemos nada. Se deben hacer los cambios, urgentemente, pero con responsabilidad y altura de miras. Como se dijo en la última editorial, el problema no es financiero ni académico, es ético y moral. Cuando se tiene, ¿Cuánto es suficiente? ¿Qué límites me impongo? ¿Hasta dónde soy capaz de llegar para estrujar más dinero y/o poder? Creo que esas preguntas son las que se deben responder, tanto a nivel de sociedad como personal.

¿Qué viene Ahora? – Editorial

Se nos ha agradecido lo que estamos haciendo en www.elgobierno.cl. Se nos ha alabado habernos adelantado un año. Se nos han sumado nuevos colosos en materias importantes. En poco más de un año, desde universidades y ambiente político se nos ha reconocido nuestro aporte… Pero se nos está pidiendo más: ¿qué viene ahora, cómo resolvemos esta crisis? No estamos solos en el diagnóstico; en otros medios se han publicado artículos con inigualables estilos y profundidades notables, pero aún esas piezas maestras son un diagnóstico. La pregunta sigue vigente: ¿Qué viene ahora?

Humildemente, de corazón, no sabemos a ciencia cierta. En lo concreto, no tenemos don de adivinación; en lo general, sin embargo, sí sabemos: esta es una crisis ética, no de estructuras. Percibimos cada día con más fuerza una crisis ética que violenta y socava las formas institucionales.

Ejemplos: en economía, todos los modelos son vulnerados de la misma manera por muy pocas personas rapaces, avaras y codiciosas que concentran enormes fortunas y empobrecen al resto. En política, pequeñas camarillas concentran cada vez más cuotas de poder sustraídas a los ciudadanos, y las mantienen a fuerza de manipulación mediática, mentiras y bajezas. Las religiones aparecen mezcladas en escándalos sexuales, económicos y luchas de poder. Los mismos indignados contra todo esto no dan ni piden, sólo exigen para sí mismos irreflexivamente como niños con pataleta, en el mismo esquema de pobreza ética. Nosotros mismos, quienes levantamos la voz denunciando la crisis ética, como hijos de nuestro tiempo, también aportamos a ella con nuestras transgresiones.

POLITICA Y SABIDURIA

La actual situación política con los conflictos que afectan el todo de la sociedad contemporánea – PROTESTAS DE “INDIGNADOS” A NIVEL INTENACIONAL – y no sólo a nuestro país en sus problemáticas, nos invita a considerar que la política y el noble arte de gobernar requieren de la Sabiduría. El comienzo de la Sabiduría es el verdadero deseo de instruirse; querer instruirse, es amarla; amarla, es cumplir sus leyes; observar sus leyes, es garantía de incorruptibilidad. No me acompañará en el camino la envidia corrosiva, porque ella no tiene nada en común con la Sabiduría. Porque ella es para los hombres un tesoro inagotable. En sus manos estamos nosotros y nuestras palabras, y también todo el saber y la destreza para obrar. Ella despliega su fuerza de un extremo hasta el otro, y todo lo administra de la mejor manera. El fruto de sus esfuerzos son las virtudes, porque ella enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza, y nada es más útil que esto para los hombres en la vida. Por el contrario, el camino de la fuerza y del quebrantamiento de un estado de derecho provoca consecuencias insospechadas contra el bien común; bien de todos y no la suma de bienes particulares.

SOBRE LOS FACTORES DE RIESGO Y LOS FACTORES PROTECTORES EN LA EDUCACIÓN. OTRA MIRADA A LA DISCUSIÓN

A partir de la clasificación de Rumberger (2004) sobre los factores intervinientes en la deserción escolar, algunos autores desarrollan esta tipología para comprender las causalidades que explican dicho fenómeno, transformando la deserción escolar en uno de los factores de riesgo más relevantes en el desarrollo infanto-juvenil, y que debe intervenirse para evitar conductas delictivas, consumo abusivo de drogas y alcohol, violencia y otras formas de marginalidad que interfieren con el desarrollo y perpetúan la línea de la pobreza y del empobrecimiento.  Este texto pretende recoger dicha problemática y analizarla desde los factores protectores (el contrario a los factores de riesgo) y reflexionar a partir de artículos anteriores en que se ha planteado el desafío comunitario y la solidaridad como fortaleza para construir un entorno protector y una escuela inclusiva y acogedora.  En tiempos de discusión política en educación y de movimientos reivindicadores, me parece importante como adulto que trabaja en educación y cree en la democracia, proponer una reflexión en la práctica educativa hoy, con la escasez de recursos y precariedad social en que nos encontramos que nos permita visualizar salidas para cuando los conflictos políticos terminen y haya que seguir construyendo país en las condiciones en que quedemos.

LA TERCERA EDAD

Publicamos a continuación la prédica de un sacerdote que habla de ancianidad, desde su experiencia y basado en textos e investigación. Consideramos de gran valor este mensaje.

 

Novena del Carmen 4 de Octubre 2011.

 

 

Dios no tiene sexo y reúne en si todos los atributos, tanto masculinos como femeninos, y por eso, la imagen y semejanza de Dios con la que fuimos creados, se da con mayor fuerza en la pareja humana.

 

Dios tampoco tiene edad ya que existe desde siempre y para siempre.

 

Sin embargo, los artistas siempre nos han dado, como imagen de Dios, a un hombre de cara bondadosa,  de edad, ya algo anciano. Tal vez porque en la edad se refleja la sabiduría y la experiencia..

 

También entre nosotros se reconocen estos valores que da la vida; y en las narraciones y cuentos, cuando se trata de resolver algún enigma, se consulta a los ancianos.

La Necesidad del Dolor

En el mes recién pasado dos amigos perdieron un ser querido y cercano. En ambos casos eran personas que se tenía claro morirían dentro de poco, pero aún así resulta doloroso verlos partir.

Por eso decidí reflexionar un poco acerca del dolor, situación que nos acompañará a todos por más de un momento dentro de nuestras vidas. Es probablemente lo único que sabemos a ciencia cierta que tendremos que vivir y no podemos evitar por mucho esfuerzo que hagamos.

¿Cómo nos preparamos para esto? No hay preparación posible. Todos sufren, unos más que otros y las reacciones varían según cada individuo. Algunos quedan quebrados y otros hacen de esto una instancia de aprendizaje y crecimiento. Enfoquémonos en los segundos puesto que de los primeros se encargan los especialistas.

Creo que muchos se han preguntado por el sentido del sufrimiento, la gran mayoría busca una explicación divina y otros una explicación lógica, aunque lógica no tiene. Sólo podemos vivirlo, sentirlo y sobre el mismo hacer algo ojalá bello. En lo personal el dolor no significa sufrimiento (aunque obviamente lo hay), sino que me resulta una experiencia de crecimiento personal y moral. En esos episodios es donde uno aprende, se entrega y reflexiona con más fuerza, donde la voluntad debe superar los deseos funestos. Uno sigue vivo, por alguna razón (más no necesariamente por un motivo). ¿Se desea la propia muerte cuando se sufre? Sí, claro, muchas veces el dolor es tan grande que uno desea que termine lo más rápido posible y no sufrir más. Pero normalmente algo nos detiene de ese acto, y eso es que ese acto causaría otro dolor a las personas que queremos, lo que claramente nadie desearía causar.

Límites

Vaya palabra, estudiada por lingüistas, filósofos y matemáticos. Y creo que muy necesario discutirla hoy en día.

Los hay de muchos tipos, en Cálculo, legales, morales, éticos, personales, y un largo etc. Ahora, cuál de estos es el correcto, o más bien, cuál está por sobre el otro.

Éstos son fundamentales para nuestra sana convivencia y desarrollo personal, puesto que establecen donde termina lo propio y comienza lo ajeno. La alteración (a la baja) de estos límites lleva a dos posibilidades: me someto a la reducción de los mismos y asumo que ahora tengo menos espacio, o recupero mis anteriores límites por medio de la violencia. Por otra parte, hacer crecer nuestros límites implica un acto de superación personal o un acto de violencia para arrebatar espacio a otro que de alguna forma considero más débil.

Pérdida de Fuerza

Hemos visto en las últimas semanas y meses como nuestra principal fuerza de orden interno, esto es, de acuerdo a la Ley, Carabineros de Chile, ha perdido completamente su efectividad, moral y capacidad de reacción.

Quizás estas palabras suenen duras, incluso para la Institución misma. Pero son dichas responsablemente y con bastante cuidado. No han perdido fuerza porque su moral hoy esté baja, ni por ser permanentemente violentados, ni han perdido su capacidad de reacción por algún pobre planeamiento. Es simplemente porque ya no los dejan hacer su trabajo. No es razonable que se les envíe a poner orden, sin permitirles hacer su trabajo. No es razonable tampoco pedirles que expongan su vida gratuitamente, aunque su juramento implique “dar la vida si fuese necesario”. Se ha quedado en el consciente colectivo que Carabineros es poco menos que la válvula de escape de todo movimiento social.

LA ESCUELA COMO LUGAR PROPICIO PARA LA PREVENCIÓN

“La experiencia escolar y la participación en comunidad son cruciales en nuestro desarrollo (…)  Después de la familia, el segundo espacio de socialización más importante para el sujeto es la Escuela, ya que en ella se establece su primer contacto con el mundo exterior (apuntes de clase, Universidad Alberto Hurtado, Diplomado Prevención Drogas y Alcohol, 2011).”

Antes de ahondar en el establecimiento concreto y sus fortalezas y debilidades para la gestión preventiva y la capacidad protectora de éste, es relevante realizar un análisis más profundo de estas afirmaciones, de lo que las constituye un lugar común en el discurso preventivo y en las políticas de seguridad pública.  La Escuela es indudablemente un agente socializador importantísimo, y por lo mismo, merece una mirada detenida respecto de lo que la constituye como tal en la organización del Estado, en el desarrollo del ejercicio democrático y en la evolución de las sociedades. 

Discusión Legislativa sobre el Aborto

La pena de muerte sólo podrá establecerse por delito contemplado en ley aprobada con quórum calificado.” (Constitución Política de Chile, Art. 19 número 1º).

El senador Pacheco, en mayo de 1990, habla a sus pares definiendo la cuestión de la vida humana:

Entender que la vida del hombre es un valor sagrado, toda vez que proviene de Dios, implica respetar en toda persona, como un derecho inviolable, su derecho a la vida.

Entender que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, implica el respeto a su condición de persona, que merece y tiene derecho a la vida.

Entender al hombre como ser destinado a la trascendencia y a la autorrealización, como elementos distintivos de su naturaleza, reafirma su derecho a la vida.

Comprender al hombre como persona y, por ende, como ser social, nos ayuda a entender su relación con el Estado.

Concibo al Estado como una creación de los hombres para organizar su vida en común. Toda vida en común implica limitantes a cada persona, individualmente. Pero estas atribuciones del Estado deben reconocer ciertos límites. La vida humana es el principal límite.

Resolución de Conflictos, Educación y Democracia

La democracia, más que un “sistema”, es un modo de organización social cuya más valorable característica es haber definido estructuras institucionales de reparto y equilibrios de poder para posibilitar la resolución de conflictos de manera pacífica. La instalación de la idea democrática de que los seres humanos somos iguales y con idénticos derechos –que es referencial por definición-, implica, asimismo, una noción correlativa de libertad en la que ésta sólo se realiza si se aceptan normas de convivencia según las cuales nuestras libertades y derechos tienen el límite de las libertades y derechos del otro.

Dado que tal principio sólo resuelve cualidad, pero no cantidad, es decir, las infinitas posibilidades de colisión de intereses a la que los hombres están expuestos en sus quehaceres cotidianos, las leyes que rigen este tipo de convivencia social deben ser mayoritarias, amplias, flexibles y progresivas, para lo cual requieren siempre de cláusulas de reforma que permitan su adecuación periódica y evitar que tales normas se transformen en refugio de privilegios e inequidades que afecten los derechos de otros, resguardando las libertades de las minorías circunstanciales.

Sobre Lucro, Ganancia y Gratuidad

El próximo 31 de agosto será votada la idea de legislar sobre la reforma que prohíbe el aporte estatal a las instituciones de enseñanza particulares subvencionadas, según el acuerdo que adoptó recientemente la Comisión de Educación del Senado. Para mejor entender la propuesta conviene saber que “lucro” no es lo mismo que “ganancia”. “Lucro”, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua española, es el beneficio o provecho que se consigue en un asunto o negocio, pero que se asume “excesivo” “usurero” o “especulativo”, mientras que “ganancia” es “la utilidad o interés que se adquiere por el trato, el comercio o por otra cosa” y se considera “lícita y arreglada a las leyes mercantiles”.

Asumimos que, considerando su definición, no hay quien esté de acuerdo con el “lucro” en educación –excepto quien lucra- pues a nadie le gusta ser esquilmado, máxime respecto de un servicio indispensable si se quiere sobrevivir en la actual sociedad de la información. Por lo demás, la educación está instalada hoy como derecho, razón por la que se la garantiza constitucionalmente y, por consiguiente, hay un amplio acuerdo social respecto de que su provisión es de primera necesidad.

Entonces, si bien el lucro en educación es inaceptable (como en cualquier otra actividad) ¿podría la “ganancia” ser legítima? Según las posiciones de las redes sociales no habría oposición a la “ganancia”, pues dada la libertad de enseñanza vigente en Chile es perfectamente válido que una persona o grupo de personas instale un colegio, arriesgando sus propios recursos y que cobre por el bien entregado.

Interés

Es divertido como todo en esta sociedad de estandariza, se uniforma, pero es más divertido aun el ver como literalmente se usan estandartes y personas lo asumen tan personalmente como si su vida dependiera de ellos.


Muy personalmente me entretengo de escuchar a amigos en buscar soluciones a los grandes males de la sociedad, en un bar, al cual voy regularmente a conversar, escuchar a las otras mesas que entre tragos y tragos, van discutiendo temas tan importantes como la fórmula para erradicar la pobreza, las herramientas que les darán a los jóvenes para no drogarse, como mejorar la situación de las amas de casa y otras tan hilarantes de cómo pudo el pueblo judío ahorrarse 39 años de vagar por el desierto, de Hitler y que hizo mal para conquistar al mundo , etc., etc.


Ahora mismo, tan en la palestra la educación, la representación de la ciudadanía en el parlamento, y quienes realmente nos representan. Aparecen un grupo de jóvenes que dicen que la parlamento no representa las necesidades de la ciudadanía, que ellos si nos representarán por que no son de la “clase política” en fin miles de cosas.

Aporte a la Paz

Cuando ya se avizora la sedimentación de la agitación ciudadana y el desenlace racional de las pasiones, llega el momento de los líderes. Pero éstos mostraron carencia de coincidencia en un horizonte ético personal y grupal, indispensable para ordenar separando la verdad del error y los aciertos de disparates que brotaron de bocas varias.

De alguna extraña manera los caminos que se transitaron, aparentemente críticos de estructuras, revelaron cuestiones más bien éticas: codicia, conflictos de interés, maquinación  e intriga en líderes, pasiones desmedidas, insultos y manipulación, violencia y falta de respeto a la autoridad y a los espacios públicos, ataques a la dignidad y la vida humana, oportunismo, etc.etc.etc.. La lista es más extensa, pero podríamos resumir diciendo que este aciago periodo fue un festín de bajeza humana, actos personales no causados por estructura alguna. En el fondo no cabe más que meditar en ello, pues de entre la confusión brotó un manantial más claro al cual asirse, una enfermedad común a todas las enfermedades sociales cuya terapia reside en la conciencia de cada uno.

Pero el horizonte ético racional que cada uno elige, allende las pasiones, se mostró irreconciliable. El rebrote revolucionario asistémico, el servilismo oportunista de políticos a pasiones sociales, la debilidad y límites del poder ejecutivo, la petulancia de jóvenes, entre otras manifestaciones, muestran una decisión individual humana movida por el interés personal y grupal, que acudirá a cualquier medio para obtener satisfacción, no importando si se transita por la línea del bien o del mal, de la verdad o la mentira, de la unidad o la confrontación violenta.

CHILE EN LOS OJOS DE UN MÉDICO

Soy médico con 43 años de profesión,  69 años de edad. Frente a lo que estamos viviendo necesito dar mi opinión,  por lo que que ya he vivido y por lo que me resta.

Como todos los ciudadanos de mi época,  nos educamos sin costo para los padres,  con el apoyo integral del estado; por ello al recibirme me fui de Médico General de Zona a Mulchén,  por cinco años muy recordados por mí y mi esposa,  enfermera Universitaria. Tuvimos dos hijas,  ambas profesionales,  casadas,  que nos han dado 5 nietos.

Es preciso decir que,  desde la formación en mi casa,  en el colegio y en la universidad siempre hubo una muy destacada educación en lo ético y moral. Mi padre fue también médico al igual que mi hermano mayor (Q.E.N.P.D.); en ellos siempre vi comportamiento recto y moral,  tanto en su actuación privada como profesional; de estos temas hablamos mucho,  y a diario cada vez que lo ameritaba.

Me formé como medico clínico en la Universidad de Chile,  donde tuve  la enorme oportunidad de conocer a  grandes hombres de la medicina de entonces; fui alumno en formación del Profesor Dr. Hernán Alessandri  Rodríguez,  gran formador de muchas generaciones de médicos,  de una integridad a toda prueba; él nos trataba de forma muy paternal siempre enseñando,  siempre formándonos en todo los aspectos -nos trataba de “hijitos”-.Era terriblemente exigente con los médicos del servicio,  y algo menos con los becados,  los cuales obviamente estaban en formación.

¿Crisis en Educación? (2)

 

Intentaremos, luego de la extensa y algo errática primera parte de este artículo escrita en contrapunto (fuga de Bach), clavar estacas donde amarrar nuestra frágil avioneta ante el temporal que se nos avecina.

Este es un mundo con suficiente información abierta como para preocuparse de cosas más importantes que los millones de dólares destinados a la educación o a calmar la agitación de turno… ¿Las hay? Tal parece. Es tedioso escuchar frases hechas de las autoridades llamando a calmar los mercados ante los signos de recesión y depresión económica. Las personas saben, porque sus bolsillos se los han dicho claramente durante estos últimos años, que algo muy malo pasa, y que pasó la hora de minimizar.

Asimismo es tedioso ver líderes cobrando cuentas pasadas de leyes que no se votaron porque se opuso “alguien” “en alguna parte”, o sentir la presión de Allende, Pinochet, Marmaduque Grove, Karl Marx o quien sea, sobre las diferentes facciones en que ha sido cruelmente dividida nuestra nación. Es ahora cuando el pasado ya no nos sirve, porque pertenece a un mundo que da sus últimos estertores tal como lo conocimos, y del mundo nuevo no sabemos nada… Algunos hablan de Armagedón; no me sumo a ellos pero hago notar que esas teorías renacen una vez más porque en el aire se respira el miedo.

Argucias

De forma muy cariñosa, pero por sobre todo, muy ingeniosa, se ha pretendido inducir a este humilde servidor a escribir, nuevamente, alguna cosa poca.

He de reconocer que no fue parte de las argucias el pretender inclinarme hacia un tema determinado, lo cual no sólo es prueba fehaciente de la confianza del bien intencionado embustero, sino que además pone de manifiesto su amor por el peligro ya que asume el riesgo de encontrarse sólo Dios sabe con qué en la líneas que, eventualmente, yo podría enviarle como respuesta a su ardid.

Pues bien, como tengo la absoluta certeza que sin importar las motivaciones que haya tenido aquel sagaz personaje, ninguna de ellas es mala, y muy por el contrario, me inclino a pensar que detrás de su treta hay alguna muy amorosa y no menos generosa razón, correré el riesgo de fingirme incauto y escribir como si alguien fuera a posar su vista sobre estas palabras.

Encaminados a repetir la historia

Creo que la mayoría de las personas que hayan estudiado historia alguna vez coincidirán en que se podría fijar el inicio de la sociedad organizada aproximadamente el año 1.700 a 1.800 A.C., al momento de ser redactado el código de Hammurabi. Previo a eso había un cierto grado de organización social pero sin ningún tipo de reglamento o código que haya llegado a nuestro conocimiento en estos días.

Dicho esto, es posible concluir que la historia del humano organizado socialmente tiene alrededor de 3.700 a 3.800 años. Si además consideramos que, desde aquel entonces, cada generación tiene una media de 30 a 40 años, significa que hasta el momento tendríamos alrededor de 100 a 125 generaciones completas. No es poco, es bastante, más aún considerando que estamos hablando de la historia con escritura, por lo tanto, con capacidad de trasmitir sus experiencias y mensajes a las generaciones venideras a través de un medio concreto e inapelable. No como la tradición oral, que lo normal es que con el tiempo se olvide y distorsione.

Ahora me preguntarán a que se debe esta introducción, y es que a pesar de todo el tiempo pasado, todo lo que se ha escrito y todo lo que ha sucedido a lo largo de esta tremenda cantidad de años, es que aparentemente no hemos aprendido absolutamente nada. ¿¡Pero cómo!? Me dirán algunos, hemos viajado al espacio (más no al fondo del océano), vivimos muchos más años y en mejores condiciones, y un largo etc. que no viene al caso discutir en este momento.

¿Crisis en Educación?

Tenemos que manifestarnos, estamos desesperados por manifestarnos. Tenemos un taco de líos pendientes evitados en las esferas de decisión. La sociedad entera tiembla y se remece por alcanzar esas esferas, pero ¿en manos de quiénes están ellas, quiénes las controlan? En manos de la partitocracia y los poderes económicos.

Esto es verdad, aunque también es panfleto, tan panfleto como el discurso estudiantil reciente. ¿Qué lo hace panfleto y le reduce validez? Oh, que es incompleta, parcial, caricatura, verdad a medias y, en tanto tal, también falsa y mentirosa… Cultivamos el género de calumnia, falso testimonio, descalificación personal, en sustitución de argumentos y pragmatismo que resuelvan el fondo. Las formas pervertidas, el fondo abandonado, los seres humanos amenazados en su honra. Mal pie.

Nuestros líderes tapan una filtración en el dique (creado y mantenido por ellos), y sonríen porque triunfaron ante la adversidad; pero breve es la victoria porque el dique falla por otro lado, y hay que tapar una y otra vez tajos más grandes. En algún minuto hay que detenerse a pensar: ¿son fallas puntuales o el dique está entero mal diseñado y construido? ¿Hay alguien oculto boicoteando el dique? ¿Hay demasiada agua presionando el dique? ¿No debería estar ahí ese dique? Pues algo tiene que pasar; todos advertimos que es estúpido intentar reparar algo sin un diagnóstico adecuado del origen del problema. Y también es muy infantil reducir la acción reparadora a hundir supuestos culpables, única acción que no resolverá el problema.

Una visión posible remonta más allá del problema estudiantil, constitucional, laboral, de salud… ¿Funcionaría el actual sistema educacional supuestamente perverso en una sociedad sana? Pues sí. ¿Lo mismo con la Constitución Política? Hombre, sí.

Chile: Sociedad de Libertades e Indignados

¿Estamos construyendo en Chile una sociedad de libertades? ¿Puede tal sociedad consolidarse en un ambiente de desorden, deslegitimación de las instituciones y de quienes nos representan en ellas? ¿Es compatible la “democracia directa” con la libertad personal? o ¿es aquella siquiera posible, viable y sostenible? ¿Mayorías circunstanciales pueden legítimamente adoptar decisiones que afecten valores sustantivos de las personas? ¿Justifican las desigualdades quiebres institucionales?

El sentido común nos dice que libertad es la capacidad del ser humano de poder actuar según su propia voluntad. Esa libertad permite a un individuo realizar acciones que le posibilitan sobrevivir, procrear y crear, los tres pulsos básicos de nuestra animalidad. Sin embargo, somos “animales sociales”, es decir, vivimos junto a otros (familia, gremios, sindicatos, clubes, partidos, estado-nación) con quienes realizamos acciones para satisfacer nuestras múltiples necesidades. Este solo hecho –vivir en sociedad-  agrega al concepto “libertad” el de “responsabilidad”, término proveniente del latín “responsum” y que significa “un modo de ser sujeto de deuda u obligación”, es decir, la colaboración social implica un “do ut des” (doy para que des). Vivir en sociedad nos exhorta, pues, a un cierto “orden” de las cosas, el cual nos exige conductas específicas -vía mandato moral o potestad de las leyes- que nos fuerzan y forjan culturalmente, aún cuando no seamos plenamente conscientes de aquello.

¿Limitan nuestra libertad dichas normas, obligaciones o responsabilidades? No. Porque si la norma no restringe más a unos que a otros, es decir, si hay igualdad ante la ley, nuestra voluntad –que es  la facultad de decidir y ordenar la propia conducta de modo consciente para realizar algo con intención- puede, por definición, expresarse así libremente, porque, en tal caso, la persona no es esclavo de sus impulsos, su razón y acción se ejercen plena, consciente y armónicamente respecto del otro y puede desplegar sus talentos para suplir sus necesidades, sin requerir de la violencia en la consecución de sus objetivos.