anteriores al 2016

El Pusilánime Complaciente

Redactando un correo el día de hoy se me ocurrió ese término. ¿A raíz de que?, pues de lo que significa ser verdadero y honesto. Eso tiene costos altísimos, sin duda los he sufrido en forma descarnada, claro que al mismo tiempo se logra bastante paz interior.

¿Por qué vamos como polilla a la luz cuando alguien nos dice lo que queremos oír y al mismo tiempo arrancamos de aquellos que nos dicen lo que debemos oír? A lo mejor es el miedo, ese pánico que tenemos de vernos a nosotros mismos como un ser que dista mucho de la perfección, que se equivoca, que juzga mal, que es vulnerable y está necesitado. Claro, nos mentimos a nosotros mismos, nos creemos nuestras propias mentiras, es más fácil vivir de esa forma tan satisfactoria y liviana. Señores, con ustedes el Pusilánime Complaciente. No me digan que no se ven retratados a sí mismos en esa imagen, o no ven a muchos (si es que no todos) sus conocidos. O al menos de los que saben que se están mintiendo. ¿Es mejor tener amigos que nos dicen cosas bonitas? ¿O es mejor tener amigos que nos dicen cuando hemos errado miserablemente? Yo prefiero los segundos, son poquitos y me significan un tremendo soporte puesto que me hacen volver a la realidad, me sacan de esa “comodidad” de ser Pusilánime Complaciente y me entregan un espejo donde no me veo como el más bonito, sino como quién soy (con dermatitis, mal afeitado, ojeroso, algunas arrugas, otras nuevas canas, etc.).

Quizás la mayoría diga que vivir así es una locura, quién se atrevería a cometer semejante falta de caridad, descriterio y mala educación. Pues se pueden ir enterando que hay hartos que viven de esa forma. Yo reto a mis amigos, muchísimo y en duros términos, ellos me retan de vuelta. Lo insólito es que al final no nos odiamos, todo lo contrario, la amistad se refuerza y nos queremos más. Claro, es una persona que además de acompañarme en los momentos gratos, donde la comida es sabrosa y los fermentados y destilados desfilan con gracia frente a nuestros ojos, también nos acompañan cuando no estamos bien, cuando la vida se hace pesada y debemos recurrir a estos mecanismos para quizás soportar la carga. Esos son los amigos que ayudan a llevar la carga, no aquellos que intentan que uno la olvide por un rato para después volver a sentir la misma pesadez.

Lo mismo aplica a la pareja afectiva, si no soy capaz de ser honesto conmigo mismo, ¿cómo podría ser honesto y auténtico con mi pareja, polol@, marido, mujer, andante, pinche, pior es ná, es lo que hay o no encontré otra cosa?

Me resulta increíble ver como nuestra especie avanza tanto en lo técnico y tan poco en estas cosas que son tanto más fundamentales. Lo peor no es que no avanzamos, es que retrocedemos. Así las cosas, esto se está volviendo una sociedad de papel donde todos dicen lo que el resto quiere oír, el síndrome Facebook (donde todos muestran lo bueno, las caretas y la satisfacción del ego). Comprenderán que no use dicha herramienta, suficiente me mienten todo el día para además entrar a internet y ver como la gente que quiero se miente a sí misma y al resto. Prefiero mandar un cariñoso y severo email, o tener una dura pero acogedora conversación a participar de tan Dantesco espectáculo.

Menudo trabajo nos toca, ¿cómo podemos mejorarnos?, ¿cómo cambiarían las estructuras sociales si se viviera de esa forma? Quizás ni siquiera necesitaríamos política (¡¡imaginen eso!!), la sociedad se desenvolvería en pos de ser mejor y no en el sentido de creerse mejor. Ahora esto no es un acto egoísta, jamás debe serlo. Con este sistema intento que el resto sea mejor, que se cuestione y mejore, que ayer sea un día peor al de hoy. Si soy capaz de enfrentar mis demonios y controlarlos, no permitir que ellos me controlen, puedo ser mejor para el resto y así aportar en forma más significativa. Ven como para eso no se necesitan leyes, eso sólo enredaría más las cosas y al final quedaríamos peor de cómo estamos. Es impactante ver como cada vez que se trata de mejorar la legislación existente, se requiere de seguirla mejorando porque ahora las cosas quedaron peor.

Es quizás momento de vivir mirando hacia afuera y no el propio ombligo, de ver al resto antes de a uno mismo y buscar la forma de crecer y mejorar todos juntos.

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