anteriores al 2016

Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

Desde hace un tiempo no veo noticias, ustedes ya están enterados que no es un deporte que guste jugar. Ahora, eso no quiere decir que no esté enterado de cosas. Si, es cierto, quizás me entero de menos cosas de las que se supone debería estar enterado, claro que eso no me quita el sueño en lo más mínimo. Tengo muchísimas otras preocupaciones a las cuales poder echar la culpa de algún problema para dormir, de alimentación o del colon; afortunadamente no sufro de ninguna de esas “panas” (salvo la insulina un poco alta y bajando).

Esto de enterarme de menos cosas, pensé, me generaría un cierto cuadro angustioso o ansioso, afortunadamente no fue así. Todo lo contrario, me siento mejor que nunca y en las pocas ocasiones que veo noticias me da una grave sensación de que esto lo he visto antes, y lo sigo viendo, y lo sigo viendo, y así hasta el infinito. Tal parece que nuestra estupidez nos condena a tropezar permanentemente ¡con la misma piedra! Además este es un camino con infinidad de piedras con las cuáles tropezarse, y a algunos les gusta andar trastabillando continuamente.

Desconozco las motivaciones de los humanos (dicho así como si no lo fuera) para cometer continuamente los mismos errores. Probablemente muchos pasaron silbando por las clases de Historia, y por los estudios en general. Veo debates de pobre contenido, líderes de pobre argumentación y ciudadanos en general de pobre corazón. Me parece que las mezquindades y las necesidades de satisfacer el propio ego han causado tal mella en los cimientos de nuestra sociedad organizada que corremos serio peligro de desmoronarla toda. Quizás es lo que quieren algunos, aprovecharse del pánico para poder hacer de las suyas, pero reitero, su único fin es satisfacer su ego y sus necesidades personales, aunque por fuera se vistan de democracia y representatividad.

De eso, nadie podrá defendernos. No hay leyes en contra de eso, ni Constitución que resista embates de esta naturaleza, ni autoridades lo suficientemente firmes o de visión preclara que puedan salir airosos sin zozobrar. Tampoco la gente que ha jurado defendernos de cualquier amenaza externa o interna tiene ya intenciones o ganas de hacer algo, para qué, si siempre se vuelve a lo mismo y finalmente ellos pagan la cuenta de los errores ajenos.

Usualmente esto se ha resuelto con nuevas generaciones de pensadores y de gente comprometida que han dejado una degollina, sobre la cual construyen un nuevo orden. Si ese orden era bueno o malo, el tiempo dirá. Lo único cierto de esto es que esos caminos se pavimentan con las lápidas de los que enarbolaron banderas de fútiles luchas, creyeron infértiles promesas o cantaron himnos vacíos en contenido.

¿Es ese el camino que queremos seguir? Si miro hacia atrás veo que jamás ha dado resultados. Es más, siempre se termina peor de como se empezó. Aunque a veces desearía no ver lo que veo, sin embargo ahí está, a vista y presencia de todos ¿por qué nadie más lo ve? A lo mejor yo estoy muy loco (me lo dicen muy a menudo), quizás soy el único cuerdo, a lo mejor soy más tonto. Como dice una amiga, en este mundo somos los encadenados de la caverna de Platón, pero todos creemos ser los iluminados y en un mundo de iluminados todos son reyes y dueños de la verdad.

Quizás ya estoy diciendo muchas incoherencias, o es una coherencia absoluta. Lo cierto es que deseo seguir escribiendo, deseo seguir pensando y deseo seguir sintiendo. Espero eso no se vuelva algo tabú en un futuro donde yo siga vivo.

Leave a Reply