anteriores al 2016

Felis Catus Campesino

No se si alguno de los distinguidos articulistas de la WEB ELGOBIERNO, ha vivido o vive en el medio rural; específicamente en el campo.

Yo sí toda mi larga vida, a excepción de mis años de estudiante, y 4 años que colaboré con el gobierno del PALETA, amén de otras actividades que hacían imperiosa mi presencia semanal en Santiago.

Pues bien; como se comprenderá, restándole unos 30 años a los 81 que tengo, “estaría” facultado para hablar con propiedad y conocimiento sobre la evolución que ha experimentado la vida campesina en sus más variados aspectos; pero como parece ser que a pocos interesa el tema y, que en general se da por sentado que los campesinos gozamos de una vida bucólica, que nos hartamos de asados copiosamente regados, en fin, que disfrutamos de una vida regalada, me inclino por no hacer esfuerzo alguno para cambiar la imagen que de nuestro vivir se tiene.

Pero hay ciertos aspectos ligados muy íntimamente a nuestras vidas que pienso es bueno sean conocidos.

El campesino es una especie, entre los humanos, extraordinariamente limpia.

Quien observe las más humildes viviendas, verá la comprobación de ello en varios signos; por ejemplo, barren el patio de tierra; los utensillos domésticos, que siguen siendo de aluminio o latón y no de acero inoxdidable, están siempre bruñidos, y, lo que más me llama la atención, es ver flamear la ropa recién lavada, colgada de unos alambres y sujeta a él con unos perros de madera.

Esto último, debería servir de inspiración a un pintor. No he visto variedad de colores más profusamente expuestos y ondeando al viento de invierno y verano como un emblema del orgullo que sienten los que así exhiben sus trapitos… no sucios.

Pero a pesar del esfuerzo, las mujeres y hombres campesinos no pueden contra las toneladas de basura que a diario, y por muchos medios, deja caer el hombre de la urbe cerca de sus viviendas.

De ahí el ratón de cola larga y el hanta, las aguas contaminadas, las pequeñas huertas que cultivan sufriendo las plagas propias del desequilibrio ecológico producido por el uso indiscriminado de insecticidas y otros químicos. Etc. etc.

No obstante, el campesino sigue luchando contra estas pestes, más valiéndose de medios naturales que de agroquímicos.

Hombres heroicos en el esfuerzo y ejemplo.

En días pasados visité a unos muy buenos amigos que viven en un apartado rincón de los bosques de Vichuquén. Gente muy humilde pero extremadamente generosa y sabia.

Entre las cosas que observé, había 5 gatos que según mis amigos los moradores de la casita, se autoalimentaban cazando, y mantenían a raya a todo tipo de roedores, sin otra compensación que la del cariño que se les prodigaba, y un rincón en la “leñera” donde se cobijaban los días de lluvia.

La verdad es que nunca me había preocupado la existencia “gatuna”; pero a partir de esa vivencia, exploré un poco sobre la especie, sus costumbres, alimentación etc.etc.

Y miren ustedes lo que he encontrado.

El gato doméstico se comenzó a asociar con el hombre en Oriente Medio, hace ya 131.000 años; y, lo que es increíble y de mayor relieve, es que en un rastreo ADN mitocondrial, todas las subespecies gatunas domésticas, provienen de sólo 5 hembras.

Que maravillosa pureza de línea.

Tanto interés me ha causado este animalito, que ya tengo 3 generaciones de una familia compuesta por 5 ejemplares.

Lo que me resulta imposible entender y sobre lo que no he podido encontrar documento alguno que me lo explique, es el porqué el FELIS CATUS que sufre de hidrofobia aguda, es tan adicto y tanto gusta de comida proveniente del medio acuícola como son los peces y mariscos

Me siento muy inquieto con este misterio, y muy acomplejado como HOMO SAPIENS, que a partir de EVA, estoy seguro podemos contarle muchísimas más madres que al FELIS CATUS.

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