anteriores al 2016

Ingenuidad

No me cabe otra palabra para describir lo que veo normalmente en diarios y noticiarios. Así de simple. Más evidente se hace cuando vemos a políticos de turno y contraturno dando declaraciones.

¡Paren las prensas! Alguien dará una declaración… El tipo intenta parecer serio y sesudo, no dudo de que se ha preparado y estudiado lo que va a decir, contrató asesores, consultó a colegas y correligionarios. Pero no hay caso, lo usual es que digan algo tan, pero tan evidente, que no había ninguna necesidad de decirlo. Es más, decirlo resulta casi una puñalada al pudor y al intelecto de los lectores o televidentes.

¿Por qué pasa esto? Es una verdadera tortura que, siendo bien honesto, me ha alejado de los noticieros (aparte de su ridícula extensión y reportajes cebolleros). De la prensa escrita no puedo hablar mucho mejor. De un diario bastante extenso y de varios cuerpos, en un buen día rescato 5 o 6 noticias. El resto del periódico es muy bueno para tapar el sol cuando viajo en auto o para envolver cosas que estoy guardando.

Como es usual en mis columnas, se preguntarán por qué el título no junta ni pega con las columnas; pues he aquí mi explicación.

Digo ingenuidad porque por más que leo y veo noticias, y me intento enterar de lo que sucede, lo que observo (que es distinto a mirar) son comentarios lisa y llanamente ingenuos. Creen que nada pasará, o que pasará todo, pero el sentido común dice todo lo contrario aún antes de que suceda. ¿Entonces por qué lo dicen? ¿Qué quieren probar? Lo único que logran es ridiculizar su noble trabajo, en el entendido que algo de nobleza queda. En el mundo normal no se tiene a bien decir pavadas ni ingenuidades, simplemente esa persona no sirve. Si se va a aportar, que sea algo inteligente y un aspecto que no se haya considerado. Para ingenuidades están los alumnos en práctica pero uno no se puede enojar con ellos, están aprendiendo y es normal. Eso sí no debería suceder en gente adulta y además, en teoría, preparada y asesorada para el cargo que ostentan.

No haré emplazamientos ni daré un ultimátum. Esos son actos de prepotencia que ya traté en una columna anterior y no caeré en esas banalidades. Este es más bien un tema de conciencia. Cada uno debe hacer su propio examen de conciencia y rendir explicaciones a sí mismo, en lo personal no conozco juez más severo que ese.

Confío en -algún día- enterarnos de lo que ha pasado y ver que lo que dicen nuestros representantes resulte un ejercicio más gratificante y menos ingenuo. Creo que viene siendo tiempo de madurar un poco.

Leave a Reply