anteriores al 2016

Personalidad y Carácter

Lindas palabras, ambas muy similares, ¿o no? Hoy mucha gente se jacta de tener “perso”, ser “choro” y “dejar callado al resto”. O de mostrar muchísima personalidad en las situaciones más inverosímiles. Pero todo esto tiene bastantes elementos de la prepotencia, como ya mencioné en una columna anterior. Y por supuesto esta gente abunda.

Por otro lado, el carácter rezuma sabiduría, conocimiento, autocontrol y liderazgo. Por desgracia personajes con esta característica se ven cada vez menos y escasean. Me dejaría bastante más tranquilo que abundaran.

Nuestra vertiginosa vida actual no da espacio a mucha reflexión, entre que tomamos desayuno, debemos llegar a la hora a algún lugar, cumplir con numerosos compromisos y deberes (muchos autoimpuestos absurdamente), además de un largo etc. No crean que mi vida es muy distinta, eso sí, como soy ingeniero, procuro ir eliminando la grasa de mi existencia (la de mi cuerpo resulta mucho más compleja de eliminar). Esta sistemática reingeniería y mejora continua me permiten ciertos lujos, como precisamente escribir esta columna. Bueno, me estoy yendo por las ramas y ahora se vuelve confuso el por qué del título de esta columna.

Aunque resulte sorprendente, tiene que ver. Y mucho. Como estamos todos estresados, debemos tener “Personalidad” para poder cumplir con todo, resultando en numerosos neuróticos que corren de lado en lado como en una carrera por etapas (por alguna razón recordé el programa “El Juego de la Oca”). En cambio, si no se tiene de esa Personalidad tal parece que se nos considera un ente recesivo y al que se puede pisotear. Es común verlos en todos lados, están a diario en nuestros medios de comunicación, nos rodean como un cardumen de sardinas y no nos dejan ver la superficie. Veamos cómo llegar a flote en este escamoso asunto.

¿Cómo desarrollar Carácter? Es difícil, muchísimo más difícil que desarrollar Personalidad. Sería como pretender tocar piano perfectamente cuando la única educación musical ha sido con flauta dulce. No hay recetas escritas ni establecidas. Simplemente se desarrolla a lo largo de los años, con gran paciencia de nuestros progenitores y otros antepasados que participen en nuestra crianza. Son pequeñas e imperceptibles semillas que se van sembrando a lo largo de nuestra infancia, pero que recién brotan cuando se pasa a la adultez. Estas semillas son la paciencia, la constancia, la perseverancia, la curiosidad y un larguísimo etc. Por supuesto a este cóctel se debe incluir la decencia y los límites morales, sin lo cual todo este esfuerzo se convierte sólo en personalidad.

Está a la vista que falta que gente con estas características sea la que nos gobierne y dirija.

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